SIRAT / NORAT

Parece que plantearme ver esta película es como deshojar una margarita con cada reseña que leo. Bueno, os voy a hacer spoiler: no la voy a ver. No me hace falta. Lo que no entiendo es cómo hay gente a la que sí le hace falta exponerse a emociones fuertes. ¿Acaso su vida no es suficientemente intensa? Supongo que no. Vamos, que alguien con quien convivo me diga que a ver si no me encuentra al día siguiente por el pasillo, no sea que me vaya a romper las piernas, lo considero ya bastante potente como para tener que ver qué les pasa a unos que se han perdido —o algo peor— en el desierto, con mucho ruido de fondo.

¿Y qué me decís del nombre del director, que parece el de una cadena de droguerías para neo-burguesitos…? Oh, qué cosa más mala, entrar en descalificaciones personales. Pues si tengo que analizar el mío, os diría que parece de una decoradora de interiores venida a menos, pero que desde hace unos años se saca un sobresueldo como madame de señoritas de compañía de lujo… Y alguien podría decirme: el crítico, critica, y el profesor, enseña porque no saben hacer lo que están criticando o enseñando. Y qué le voy a hacer. Llevo la I azul Klein de INFRAFOLLADA en el pecho.

En verdad os digo que nunca perdáis la esperanza, porque, quién nos iba a decir que un día veríamos a Marky Mark haciendo de profe de literatura. Recordadlo en los momentos más oscuros.

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