intensita Spain

  • No flipes, Clitem.

    Hoy traigo la única trilogía griega que se conserva completa: La Orestíada, de Esquilo, escrita en el 458 a.C (hace 2484 años). Hay spoilers, pero no os impedirán disfrutar de esta obra maestra después, aunque leáis esta entrada. De hecho, ¡espero que alguien se decida a leer la trilogía después!

    La Orestíada narra el final de la maldición de la familia de los Atridas, marcada por la violencia, el incesto y el asesinato, culminando con el juicio de Orestes, hijo de Agamenón. Cuando se trata de movidas familiares en la cultura clásica antigua, no pueden faltar las Erinias, encargadas de poner en su sitio a aquel que obra mal en contra de alguien de su propia sangre.

    [foto entrada] Voy a detenerme en tres pasajes que me han llamado la atención, uno por cada tragedia. He usado ChatGPT, Google AI (al que he dado una buena dosis de insight para que la vaya repartiendo por ahí; lo leeréis) y varias fuentes de internet. No tengo ni idea de filología clásica, así que es probable que esta entrada suponga una abominación para los entendidos. Con todo el respeto por ellos y, por supuesto, por Esquilo —el puto amo—, aquí va.  

    [Ζεύς]τὸν φρονεῖν βροτοὺς ὁδώ
    σαντα, τὸν πάθει μάθος
    θέντα κυρίως ἔχειν.
    στάζει δ᾽ ἔν θ᾽ ὕπνῳ πρὸ καρδίας
    μνησιπήμων πόνος: καὶ παρ᾽ ἄ-
    κοντας ἦλθε σωφρονεῖν.

    Esquilo, Agamenón (vv. 176-181)

    [Zeus] puso a los mortales en el camino de la comprensión. De ello hizo ley: aprender a través del sufrimiento. En el sueño, el corazón se va cubriendo gota a gota por el dolor de un imborrable recuerdo amargo: así la sensatez alcanza también a quienes no la desean.

    En concreto, para este pasaje, agradezco esta entrada de blog * y a sus comentarios por la información y el placer que me han proporcionado. Yo era una ignorante absoluta respecto a todo esto. Al parecer, Esquilo era un maestro para expresar un significado complejo con una combinación de un par de palabras.

    Detengámonos en μνησιπήμων πόνος [mnēsipḗmōn pónos], literalmente «el dolor que hace que recuerdes». Es un dolor que acecha a la memoria, a los pensamientos, y ¡PUM! ¡Te los pone delante! No puedes escapar de ellos. Por tanto, estamos ante un dolor que no solo duele, sino que no se puede olvidar. Y por supuesto… es un proceso de retroalimentación: sientes pena, te acuerdas de eso que te produce la pena, y sientes más dolor todavía. Entre tanto drama y bajón, se obtiene algo positivo: aprendes. 

    Esta expresión está fuertemente relacionada con el concepto de πάθει μάθος, [páthei máthos], aprender a través del sufrimiento —literalmente aprender sufriendo, uno de los temas centrales de Esquilo. 

    Y para terminar con Agamenón, un regalito lingüístico, una curiosidad, un descubrimiento. Investigando en la AI otras combinaciones de palabras con un significado intrincado, similar a  mnēsipḗmōn pónos, apareció esta:  φρενοβλαβής [phrenoblabēs], algo que destroza la mente, un colapso mental y moral, no sólo emocional.

    Como estoy con varios textos originales en griego y traducciones, no lograba encontrarla en mi texto de referencia, así que pregunté, y resulta que hay varios manuscritos para la misma obra, con algunas diferencias, algunos más populares que otros. En uno de los dos más habituales, encontramos phrenoblabēs y en el otro, para la misma línea, φρενῶν κεκομμένος [phrenōn kekommenos], que era la que aparecía en el texto que yo tenía. En común tienen el significado de la mente que está dañada, de manera que ha perdido la habilidad para razonar. La diferencia radica en que en la segunda, se incide en el hecho de un asalto violento. En nuestro caso, es Clitemnestra, afectada por la noticia o la información, no sólo incapacitada para razonar mentalmente con lógica: la información le supone un impacto físico. 

    Veamos la expresión del verso 479 en su contexto (Esquilo, Agamenón, vv. 475-487). Clitemnestra está feliz y segura de que la ciudad de Troya ha caído —Agamenón ha ganado la guerra— por unos mensajes transmitidos a través del fuego de antorcha en antorcha hasta Argos. El Coro reprende esta actitud. 

    ¿Quién es tan infantil o tiene una mente tan trastornada
    que se enardece por estos nuevos mensajes de la antorcha,
    solo para llevarse un golpe cuando la historia es al final otra?

    Después, le comenté lo siguiente a Google AI:

    Efectivamente, phrenōn kekommenos y flipar tienen una gran similitud semántica: el hecho de ser golpeado o sorprendido por un shock, cierta información, algo que procede del exterior y que es nuevo para quien está flipando; alguien cuya capacidad de razonamiento parece inútil, no sabe cómo reaccionar ni cómo gestionar la información. 

    Tampoco flipemos con la antorchita…
    Que luego no es lo que habíamos pensado y nos da el bajón.

    ¡Ah! Y no nos olvidemos del dolor que hace que recordemos, ese concepto sí que es para flipar…

    ἐφυμνῆσαι γένοιτό μοι πυκά-
    εντ᾽ ὀλολυγμὸν ἀνδρὸς
    θεινομένου, γυναικός τ᾽
    ὀλλυμένας: τί γὰρ κεύθω φρενὸς οἷον ἔμπας
    ποτᾶται; πάροιθεν δὲ πρῴρας
    δριμὺς ἄηται κραδίας
    θυμὸς ἔγκοτον στύγος.

    Esquilo, Las Coéforas (vv. 386-393)

    Dejadme alzar un grito de júbilo por un hombre, mientras es apuñalado, y por una mujer, mientras perece.
    ¿Y por qué debería ocultar lo que deseo en realidad?
    En la proa de mi corazón
    un agudo espíritu de ira
    —un odio arraigado en lo más profundo—,
    sopla ferozmente. 

    Impresionante.

    Para empezar, veamos quiénes son las coéforas. Son un grupo de mujeres esclavas encargadas de llevar libaciones a la tumba de Agamenón, acompañadas por Electra. Las libaciones son ofrendas líquidas, como vino —normalmente mezclado con agua—, miel, leche… 

    Son las que representan al Coro en esta segunda obra, que al mismo tiempo transmiten los pensamientos y los sentimientos del héroe. Compartían con Orestes, el protagonista de la trilogía, el odio a la corrupta Casa de Argos.

    ¡¡RECAP!! Quería comentar que Agamenón había sacrificado a Ifigenia, es decir, a su hija —¡hermana de Orestes!—, para que tuviera suerte en la guerra de Troya. Como era de esperar este hecho a la Clitem no le sentó nada bien, y fue uno de los motivos por los que mató a su marido; puede que otro fuese que mientras estaba en la guerra le puso los cuernos con Egisto, que por cierto, era sobrino de su primer marido, Tántalo. 

    Este detallito de Ifigenia no se menciona en Las Coéforas, aunque sí en Agamenón. Lo fuerte es que ni siquiera lo recuerdan sus propios hermanos, Orestes y Electra, que se limitan a rabiar por la muerte de su padre y la caída en desgracia de la casa de los Atridas. 

    Orestes regresa a Micenas. Vuelve de la guerra después de muchos años dado por muerto. ¿Qué se encuentra? Su madre ha matado a su padre, la casa está en manos de un random que está liado con su madre… Menudo panorama. Orestes es todo ira. 

    ¿Qué es lo que pretende hacer? Matar a su propia madre, Clitemnestra, y también a su amante Egisto, ambos artífices del asesinato de su padre, Agamenón. 

    Puede que por una parte se justifique la acción del héroe por los designios divinos —Apolo le ha instado en sueños a que vengue a su padre, aunque no necesita un gran empujón de Loxias para cargarse a su madre, precisamente… 

    Se alude constantemente a la Justicia, y que estas muertes deben llevarse a cabo en su nombre—una justicia que Esquilo pretende poner a examen con esta trilogía ante la sociedad griega: ¿Esto del ojo por ojo nos sale a cuenta? ¿No habría que darle una vuelta? #unpoquitodeporfavor En la tercera parte, Las Euménides, hay monólogos que parecen breves pero precisos tratados de filosofía de la justicia. ¡Y todo esto es una obra de teatro! Mucho ha llovido desde entonces hasta estos días, días en los que David Mamet sostiene que el drama no está para dar lecciones de moralidad ni para enseñar nada… En casi 2500 años la sociedad ha cambiado un poquito, cierto es, y es probable que tenga razón; aunque dudo que aprendas más en Tinder que en el teatro —yo he aprendido mucho en Tinder, pero es que yo aprendo mucho en cualquier sitio [Mi nombre es Bob Esponja y estoy aquí custodiando El Crustáceo Crujiente – VÉASE entrada respecto a los auto-ejercicios de recuperación de la fricativa apicoalveolar sorda [s̺] ]

    Sin embargo, a pesar de la rabia y las ganas de venganza, en lo más hondo de su ser hay algo que le frena. Está sufriendo una tormenta emocional. Ese barco lleno de ira no navega con viento a favor: es una lucha contra lo que Orestes presiente, o más bien, sabe: que sus acciones traerán consecuencias nefastas para él —de nuevo el exilio, y algo peor: demencia. 

    Este dilema es uno de los ejes centrales de la trilogía. 

    Al final de la obra se habla de una tormenta simbólica que desciende sobre la casa. La mente de Orestes empieza a sufrir los efectos de las Furias, y su phrēn (otra vez esa raíz) gira como un torbellino (mente, espíritu, corazón, intelecto ¡Oh! ¿«Frenopatía» no era «enfermedad mental»!? Bien sûr). 

    Esquilo, probablemente, no inventó el positive thinking, pero fue el primero en ponerlo en un escenario. 

    Antes de continuar, me gustaría comentar brevemente que el título de esta parte es un guiño, una ironía, ya que a las Furias o Erinias se las llamaba Euménides (Las benévolas), por temor a sus castigos. El coro protagonista en esta parte son precisamente ellas, las Erinias, deidades persecutoras del matricidio, un grupito de lo más encantador. Es espeluznante y magistral cómo las describe (Esquilo, Las Euménides, vv. 46-59).

    Ha sido una gozada leer esta última parte. Como no estoy para comentar en general la obra, aunque mucho se podría decir de ella, y no quiero destriparla demasiado, directamente os dejo un par de versos cercanos en el texto que guardan relación y los comento.


    καὶ μὴ πρόκαμνε τόνδε βουκολούμενος πόνον:
    μολὼν δὲ Παλλάδος ποτὶ πτόλιν […]

    (Esquilo, Las Euménides, vv. 78-79)

    No te canses dándole vueltas a este pesar.

    Esquilo se vale de un verbo relacionado con el ganado βουκολούμενος [boukoloumenos], un participio de βουκολεῖν [boukolein]: pastorear, cuidar de un rebaño. Sin embargo, aquí lo que se “cuida” no es un animal, sino el drama, la paranoia mental, el problema, el agobio… Ese que a veces nos negamos a soltar, a dejar ir, a que se escape, como si fuera una ovejita a la que hay que cuidar. En la traducción de David García Pérez (UNAM, 2021) lo he visto como rumiar, muy acertado, ya que aúna el concepto metafórico y el literal. De hecho, el verso completo lo traduce como «Y no te agobies rumiando este pesar». ¡Cómo no disfrutar de un clásico con traducciones así!

    μέμνησο, μὴ φόβος σε νικάτω φρένας.

    (Esquilo, Las Euménides, vv. 88)

    Recuerda, que el miedo no venza a tu mente.

    Otra vez he ido a dar con la palabrita phrenes… Prometo que no ha sido a posta… Por suerte, he vuelto a descubrir algo interesante.

    En el sigo V a.C., los griegos no creían que el cerebro fuera el único centro del pensamiento. Phrenes se refiere al área del diafragma, pulmones, o el «corazón» del pecho. Esta zona tiene una función psicológica. Debido a que esta parte del cuerpo reacciona a emociones intensas —tu respiración varía si tienes miedo sientes angustia—, los griegos pensaba que era el verdadero hogar de la razón, el espíritu y la emoción.

    Así que, cuando Apolo literalmente le dice «no dejes que el miedo conquiste a tu phrenes», se refiere al estado interno de Orestes —sus pensamientos racionales y su coraje emocional— que los griegos consideraban que estaba en el pecho más que en la cabeza.

    En definitiva, Apolo intenta quitarle las paranoias mentales a Orestes, que deje darle vueltas al dolor, al peso emocional, al calvario que está experimentando, así como darle coraje para afrontar lo que viene por delante.

    Recuerda, no te dejes vencer por el miedo… Y no te rayes.

    Gracias por leer esta entrada. ¡Espero que la hayas disfrutado!

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  • COMUNIDAD

    Ver otro continente desde el bus para ir a uno de mis sitios favoritos es algo que se sale de lo habitual, en términos generales. No he podido evitar que lo sea —un sitio especial— a pesar de que para mí estos viajes tienen un regustillo a peregrinación, o de visita al cementerio… Podría ir en coche, es un trayecto asombroso que he llegado a disfrutar —hay demasiado puto coche.

    Me hace pensar en mi posición actual de persona en el mundo, pequeña, con sus cosas… Me doy cuenta de que ahí enfrente, la Directiva Máquinas, el ideal griego o mi forma de desenvolverme en el mundo son papel mojado. Realmente, no hace falta irse a otro continente. Solo con mirar a la ventana de enfrente, a las parejas de los áticos por encima y por debajo, doblando las sábanas después de diez días de lluvia, pero rápido que nos toca cerveza, y soltar algún «Qué pena de terraza, ¡cómo la tienen!» ocasional. Es un fastidio vivir en comunidad, sobre todo si te gusta que las cosas estén de una determinada manera. A todo el mundo le gustan las cosas de una determinada manera, y hace lo posible para que eso no cambie… Siempre ha sido así.

    Manteniendo el statu quo *.

    Algo que me pone de muy mala hostia es esa frasecita
    que cada vez es más habitual en los muros de las ciudades:
    «Los muralistas no pintamos grafiti».
    ¿No se dan cuenta que si no fuera por el malvado grafiti,
    ellos seguramente no estarían dejando su impronta subvencionada?

    * Statu quo se pronuncia [estátu-kuó] 🤯

    La globalización es una mentira que nos hemos contado, que nos viene bien. No negaré que ver a una chica de Tanzania observando el interior del frigorífico esperando una revelación del Oráculo de Delfos me recuerda lo que nos une, pero hay otros mundos, y justo en el sitio donde resido conviven a diario.

    Todos a una, a la fuerza.

    —¿Dónde quedamos?
    —En los globos.

    .

    Es probable que para la supervivencia en estos tiempos de mierda sea más importante conocer qué les pasa a los venezolanos que saber por qué un sobaco huele más fuerte que el otro. Aprovecho para compartir mi teoría no validada por ningún ente artificial ni humano: las diferentes actividades de los órganos y glándulas producen diversos productos de desecho y toxinas en el organismo, y tendemos a usar un hemisferio cerebral más que el otro (a veces, ni eso). Seguramente sea la axila contraria.

    A mí eso de la supervivencia ya me viene de fábrica, es algo más atávico que social. Así me va. Prefiero curiosear cómo somos, cómo funcionan las cosas, de qué somos capaces para lograr alquimia, hacer magia, y que algo ahí fuera cambie. Y eso también podría ser comunidad, pero no, no lo es.

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  • He…

    Sugerencia de escritura del día
    ¿En qué momentos eres más feliz?
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  • «Moño» is coming

    Si te fijas en los detalles, puede que te eches unas risas leyendo esto.


    Voy a cambiar ciertos hábitos. Supongo que estoy cansada de hacer siempre lo mismo, aunque sean cosas aparentemente «buenas», como darse un paseo todos los días. Estoy hasta los cojones de darme paseítos por esta ciudad. Ahora estoy a gusto en el sitio donde vivo — obviando el hecho de que no me puedo duchar sin montar un numerito como si estuviera en un camping, o similar, y sin follar en barcos (referencia la película Animales Heridos: prescindible, en mi opinión), por lo que puedo echar horas aquí sin que me pese (estoy muy entretenida) y sin tener la necesidad de salir a la calle a despejarme —entendiendo despejarse como «hartarse de llorar día sí y día no», entre otras paranoias que me suceden, como pensar que me ha visto cierta persona mientras yo, casualmente, y por un movimiento absolutamente involuntario de mis músculos faciales, concretamente el labio inferior, tengo esta puta cara.

    Así que considero que quedarme en casa, o desde luego reducir mis salidas a una cuarta parte, me va a sentar bien. Sólo han pasado tres días, pero me apetece mucho establecer una nueva rutina que me distancie de la persona que he sido durante el último año y medio.

    También voy a dejar de lado los casos, el Amazon Music, etc.: todas las canciones me las sé de memoria, ya no me sorprenden, y no tengo ganas de escuchar nada nuevo, porque es lo mismo de siempre: todas me llevan al mismo lugar; con todas acabo en el mismo estado mental.

    He recuperado la ambición artística del film noir. Es buena señal, porque significa que estoy más tranquila. Ahora puedo volver a apreciar ese género que hace años fue importante para mí y me conectaba con… ¿con algo afín a mí? No sé si mi situación es mejor que entonces. Quizá tenía ilusión. Sin embargo, en aquella época ya empezaba a notar que las cosas no iban demasiado bien: por ejemplo, cuando decidí no ir a ver a Darren Hayes a Londres en Fin de Año y desperdiciar una entrada de ~100€ (¡del 2007!). Realmente nunca me he arrepentido del todo de no haber ido, porque al cabo de los años he descubierto que, a pesar de ser un gran artista, creo que es un poquito gili… (Entre otras cosas, ¿esa tontería de no tener su colección en Amazon Music a qué se debe?) En cualquier caso, años más tarde volví a Londres, esta vez para ver a Cillian Murphy en Misterman (y, como que intercambiamos unas palabras en los pasillos antes de la representación, pero es que me olvido de las cosas). Total, ya nunca hago nada especial por Navidad.

    Ahora no tengo ilusión, y no me refiero a la Navidad. Como ya he mencionado antes, estoy más contenta conmigo misma, aunque no he conseguido absolutamente nada: solo seguir aquí. (Y no voy a entrar en cuestiones ontológicas).

    Volver a dejarme el pelo largo (recogido) es otro ejemplo de cambio, aunque no se pueda considerar un hábito de comportamiento, pero sí una elección de cómo me presento físicamente, que difiere del aspecto que he tenido durante esta particular odisea. Echaba de menos tener la nuca descubierta. Supongo que eso me define mucho más.

    Puede que el moño ya haya llegado porque esta entrada es muy de estar hasta el moño.

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  • 4-0

    ¡¡Gracias!! Creo que yo también tengo algo de ese efecto 😂 ¿Te cuento mi secreto? Vivir muy poco a poco, alguna buena crema facial (como no tengo vida social, el dinero de las cervezas me lo gasto en Lancôme), comer casi de nada, y… no sé si lo de follar poco influirá… Se supone que eso iría a la contra, pero a mí me sienta bien 😅

    Ah, sí, y mi dosis de vino tinto diaria.

    Voy a hacer spoiler de algo que quería comentar en mi blog (que al final acabará de esta manera con un copia y pega): Últimamente me ha venido una afirmación o pensamiento… Me gusta la persona en la que me estoy convirtiendo.

    Creo que, según tu post, te está sucediendo lo mismo.

    Así que…, sí, aguante, esperanza, y agarrarse a las cosas buenas.

    ¡Un gran abrazo de vuelta!

    Jimena
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  • He…

  • Escrito sobre el viento

    ¿Os acordáis del vacileo cósmico y de que pasaría algo que traería su espectro de vuelta a mí?

    Pues ahora salgo a la terraza y tengo la calle de nuestra última conversación debajo, «la calle del viento». Cuando me dijeron la dirección del piso que iba a ver, no sabía la localización exacta —sólo pensaba en salir de la otra casa urgentemente; no tenía más opciones y además, me gustó.

    Quizá si tiro unas rosas negras… Necesito unos chutes de Southern Gothic: Written on the wind (1956), para empezar…

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  • PATÉTIKA

    Al bisbisear a un gato de la colonia del mirador, me ha seguido sin dudarlo. Cuando estaba cerca, y con un casco inalámbrico en la mano le he dicho, acercándome, que si quería escuchar un poco de barroco. Ha salido huyendo allegro, ma non troppo.


    Hoy me han dicho que se me está atrofiando la vagina.

    Por la noche me pongo Cold Case —hablando de casos sin resolver, y es imposible no querer localizar alguna de las numerosas canciones que aparecen en la serie… Concretamente, me gustó una que resultó ser Hands, de Jewel. No la conocía. Recientemente había hecho un dueto con Julio Iglesias Jr., una cover de Careless whisper. Me sonaba muchísimo. La busqué. Claro que me sonaba. Así que acabé la noche haciendo un remember de George Michael.

    Ya es oficial. He dejado atrás la parte buena de los 40 y, desde luego, lo he hecho estando infrafollada.


    Estaba perdida en una ensoñación, y volví a la realidad de repente. Me percaté de la multitud de vallas publicitarias a mi alrededor. La primera que captó mi atención decía ”WHAT ARE YOU WAITING FOR?». Durante un rato estuve pensando que, de tener que poner una, elegiría el formato cuadrado: son muchísimo más cool. Pasaron varios momentos hasta que me percaté de que mi historia mental ¡acababa precisamente con esa frase! WHAT ARE YOU WAITING FOR?

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  • He vuelto.

    Me recibiste con 9 tanques. Uno de ellos se llamaba Bucéfalo —¿Alejandros a mí a estas alturas? No, querida. Ya no me afecta. Además, yo siempre he sido más de Hefestión, el amigo del tío popular de la clase.

    Me recibiste con lluvia —y eso, para mí, más bien es un regalo—; me permitiste desembarcar con apenas dos gotas para luego quedarte a gusto.

    Me fui asqueada, consumida, harta. Pero había algo… Y no sólo aquí, sino allí donde fui a parar, donde no podía seguir más tiempo. Así que decidí volver, aunque algo cambiada.

    No me lo vas a poner fácil. Lo tengo claro. Estoy preparada. Ya sabes que a mí me va la marcha, y un desafío me pone. Llevémonos bien, por favor. Esto promete.

    Dame esas tardes de cielo y mar, esos paseos al faro bajo el sol de sobremesa, esas orillas de las dos aguas, esas noches de Corrupción en Miami… ¡Oh! Algo importante: dame X, Y y Z. Y dame también días nublados…

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  • Álbum

    Hace 5 meses que tenía el álbum. Desde el principio, sabía qué pondría en primer lugar, pero hasta ayer por la tarde no encontré el momento adecuado para inaugurarlo. El álbum ha recorrido más de 1000 km desde entonces.

    Ahora, ya no está en blanco.

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  • Esto que ves soy yo.

    Revisando un bloc de notas para arrancar algunas hojas y coger apuntes en sucio, me encontré con este tesoro. No hay nada comparable a una nota escrita de tu puño y letra que te encuentra(s) meses o años más tarde para decirte: «¡Ey! Así eras, este era tu estado mental y emocional», y quizá apenas reconocerte en esas palabras y sorprenderte y reconciliarte contigo mismo.

    Son escritos hechos con rapidez, aunque hay algunas líneas que están mejor escritas, depende de la prisa que tenía por plasmar las ideas…

    Primavera 2025

    (1)

    No siento que haya perdido. estoy peor que antes, pero mejor, con menos «maquillaje». Este sitio me ha consumido.

    Me hubiera gust

    Que ya no me pones nerviosa

    En otro lugar.
    Pero, ¿y si fuera este?

    Agradecimiento «extraño», no para mí, pero sí pero lo convencional. Los sentimientos son algo muy particular, igual que la verdad.

    (2)

    ¿Cómo puedo hacer esto y dormir tranquila por las noches?

    Mirando (hacia arriba) por el hueco de la escalera, preguntándote, fantaseando con lo que está ocurriendo allá arriba, pero sin posibilidad de subir a comprobarlo ni siquiera permiso. Y al segundo siguiente (¿así?) sales a la calle – dejas el portal atrás y te vuelves a olvidar de ese edificio, de esa ventana, de mí, porque así son las cosas y así deben ser.

    Nadie subirá esa escalera. Sólo es cuestión de tiempo, pero me ha gustado tanto volver a sentirme…

    (3)

    Hamamelis.
    Ámame «less».

    Letting go feels fucking great.

    (4)

    Quiero dejar de sentirme como si no fuera suficiente.

    ¿QUÉ HE HECHO MAL?

    Paloma en el alféizar de la ventana. De repente me percato que está ahí, e inmediatamente me quedo quieta y empiezo a moverme lentamente para no molestarla y que no se vaya por mi presencia. Pero se va. Y el susto por habérmela encontrado/haberme dado cuenta de que la he quitado de su sitio, me altera.


    Me acuerdo del porqué de cada línea, pero cuando las encontré ayer fue como si las hubiera escrito en otra vida.

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  • ¿Persiguiendo a Swann?

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Te falta tiempo?

    Llevamos mal no tener el control, y al tiempo no podemos manipularlo en absoluto, aunque nos mentimos con los relojes, las horas, los minutos, los segundos… incluso llegando a adjudicar carácter mágico a los números. ¡¿Que tendrán que ver las 11:11 con una flor que florece y se marchita?! Y sí, lo hace con tiempo, pero fuera del tiempo de mentira.

    Si no sabemos cuándo empezamos y cuando acabamos… ¿cómo nos va a faltar tiempo?


    Solo son dos ideas muy dispares y exiguamente desarrolladas, pero se puede observar que este tema da para mucho, y no sería una pérdida de tiempo… Aunque hoy quiero usar el mío para otras cosas… Mejor, os dejo con alguien que sí sabe hablar del Tiempo.

    Mi tiempo no vale tanto;
    quien lo hizo no nos lo vendió.

    Frase que le dijo en una ocasión Céleste Albaret,
    la gobernanta de Marcel Proust, al autor.
    Es parte del texto en la novela de Proust En busca del tiempo perdido
    «Por el camino de Swann», pág. 74, Alfaguara (2024).
    Esta información se encuentra en nota al pie de la traductora,
    Mercedes López-Ballesteros. (He citado en formato JIMENAPA 😄)

    4 comentarios sobre ¿Persiguiendo a Swann?
  • My happy place

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  • De batallas y bozales

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  • First blood

    ¿Acaso llevaba muerto toda su vida y estaba asistiendo a su propio renacimiento? Porque mientras corría el denso murmullo de sangre entre sus dientes, empezaba su no muerte eterna.

    Con solo unos segundos de intensidad sensorial olvidó la pesadumbre de la vida perdida, la que creía haber desperdiciado, la que no volvería a vivir…

    Intuía que el reino que habitaría a partir de entonces sería el de las sombras… Sin embargo, nunca había experimentado su mundo anterior con tal potestad, una especie de derecho adquirido post mortem. Bajo un nuevo rol de espectador —¿Quién le hubiera dicho que disfrutaría tanto?— observaba la existencia de forma privilegiada.

    El detalle más nimio cobraba significado. Las flores se abrían para él, los animales se agazapaban en su presencia, el pulso de las damas bullía como un arroyo que gorgotea entre las rocas. Era todo suyo: un mundo a sus pies al que no podría volver a pertenecer.


    Dicen que es lo natural, pero yo siento que me estoy rompiendo. ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? ¿Actuar con naturalidad? Una nueva etiqueta, #mujer Pero… ¿qué mujer? ¿Una mujer, mujer? ¿Ahora qué me espera?

    Según dijo un viejísimo doctor indio en The Guardian «que se te desintegre la pared interna del útero porque no estás gestando —que es lo que se supone que tendría que hacer una hembra—, no es para vanagloriarse; lo natural, no es tener el periodo, sino no tenerlo…». O algo así. Es que no he encontrado el link con la entrevista.

    Otros dicen que si no tienes la regla, el problema es que no la tienes —tener la regla es la regla—, y si la tienes, ¿qué tienes que hacer?

    Aquí todo el mundo opina. Yo me sigo preguntando a día de hoy, después de mucha sangre derramada, si soy mujer, mujer. Porque entre la biología y el género, me planteo si estaré dejando de llevar a cabo ciertos actos performativos, biológicos o sociales que hacen imposible que sea una mujer.

    Y ya que estamos, no creo que tener la regla sea un vínculo cósmico-femenino que te conecta con el origen del universo. A pesar de que pueda parecer necesario biológicamente es, por encima de todo, un COÑAZO.


    Llevo días preguntándome si hubiera actuado de otra forma en caso de haber tenido otra opción.

    Yo fui lo último que vieron sus ojos, y aunque dudo que tenga esa imagen grabada donde quiera que él esté, de algo estoy seguro: yo no podré olvidar sus últimos segundos mientras viva. Dónde quiera que esté… ¡Cómo si no lo supiera! Lo tengo tan cerca, en cada pensamiento, en cada acción. No volverá a poner los pies junto a la cama al despertarse, ya nunca se lavará los dientes ni se quitará las legañas.

    Fue su sangre lo que calentó mis dedos cuando le clavé el puñal en su abdomen. Lo hice con una dificultad reveladora de una materia y una densidad absolutamente terrenales y, hasta ese momento, completamente desconocidas para mí. Su fortaleza y mi debilidad me avergonzaron: «Debería ir al gimnasio más a menudo».

    Seguramente no lo volveré a hacer, aunque no me siento especialmente mal al respecto. Tengo toda la vida por delante y no pienso desaprovecharla. Seré mejor persona, mejor marido, mejor amante. Ahora podré ser él.


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  • Check!

    ¿Cómo sería tu relación ideal?
    Me pregunto dónde se desarrollaría esa relación ideal, y no logro imaginar un lugar para ella. ¿Acaso existe?

    Supongo que me permito ser demasiado exigente, ¿y no debería?  Cambiar mi wishlist no es una opción. Es precisamente ese repertorio de deseos el que enarbolo ante una ausencia —física, comunicativa o emocional—, cuando me siento rechazada y poca cosa; retahíla que me ayuda a mantenerme a flote durante un brevísimo periodo, y con la que me convenzo de que así estaré mejor. Esa lista —podría pasar por una receta de arroz con pollo— se queda en papel mojado cuando me percato de las muchas y diversas carencias que tengo para enfrentarme a una relación hoy en día.

    ¿Cómo era…? «[…] encontrarse manifiestamente en estados o situaciones transitorias que no responden a las exigencias físicas, psicológicas y/o sociales de los respectivos tipos de relaciones y de los otros implicados».

    Cazar sin licencia.

    A veces me da por protestar: será que me hago mayor, y no aguanto gilipolleces ya, aun a sabiendas de todo lo mío —o no mío. Pataleo y me rebelo contra lo que parece ser la to-do / checklist del personal en general: Hazte la tonta; omite esto y aquello; no muestres esta parte (hasta que sea demasiado tarde); domina la narrativa; invéntatelo, qué; cuánto, cómo (pero nunca «por qué»).

    El paraíso no existe; una relación ideal, tampoco. Probablemente sea como un cofre escondido para el que tengo un mapa, uno que está tan lleno de cruces y marcas que es imposible descifrar dónde está enterrado el tesoro.

    Tendré que conformarme con buscar mi espacio, y darme mimitos y caña a partes iguales.

    (Ese tipo de caña daría para otra entrada, no es lo que parece a simple vista).

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  • Crianza

    «Un comienzo titubeante, seguido de un desarrollo serio, con aparente tempo, que sorprende con inquietantes e intermitentes notas, acompañándote a un final que, a pesar de su contundencia, te invita a beber otra copa. El regusto a madera y metal merece una mención especial».
    – Con rima y aliteración incluidas (!) ¿Qué ha sido esta vez?
    – Había que cruzar fronteras.
    – Es bueno explorar otras opciones.
    – Ahora toca un reserva.
    – Brindaré a tu salud.

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  • #3

    ¿Hasta qué punto lo que digo es propio o prestado?

    Si solo puedo definir mi mundo con las palabras que conozco, ¿me estaré perdiendo algo importante? Algo para lo que no tengo palabras aún.

    ¿En qué medida las palabras de otros me definen?


    ¿Qué voy a ser sin esas palabras? ¿Qué no seré?
    Cómo hacerlo a partir de ahora sin nadie que me diga esa boca es mía

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  • Out of the blue

    Buscando quién era un tal Andrew Lyndon, a quien Truman Capote dedicó uno de los mejores cuentos que hay en la antología Cuentos Completos, «Niños en sus cumpleaños», llegué a esta historia del sureño publicada en Esquire en 1975: «La Côte Basque». Pretendía ser la antesala a su esperada obra «Plegarias atendidas», y se desarrollaba íntegramente en un restaurante del mismo nombre. Bueno, ¿quién era Andrew Lyndon? Su amante, hubo cuernos, y ya ni me acuerdo por parte de quién; el caso es que teniendo en cuenta el cariz y el final del cuento de 1948, escrito por Capote con tan solo 24 años, no logré adivinar las intenciones de esa dedicatoria.

    Pero ya había encontrado «La Côte Basque», y como necesitaba material del lectura, me puse con ella. Averigüé que como resultado de su publicación, Capote se convertiría en un paria social. Es mordaz, obscena, y no deja títere con cabeza criticando a la socialité de la época. Me cabreé porque habiendo leído otros trabajos suyos, me apenó ver cómo desperdiciaba su talento con este tipo de escritos. Y no es que esté mal escrito, au contraire, pero el genio está al servicio de lo escatológico, lo grosero, e incluso lo macabro.

    Exactly. Lovely face. Divine photographed from the bazooms up. But the legs are strictly redwood forest. Absolute tree trunks. Anyway, we met her at the Widmarks’ and she was moving her eyes around and making all these little noises for Walter’s benefit, and I stood it as long as I could, but when I heard Walter say, ‘How old are you, Karen?’ I said: ‘For God’s sake, Walter, why don’t you chop off her legs and read the rings?’


    […] and while he lay there listening to her dress he reached down to finger (sic) himself, and it felt … it felt … he jumped up and snapped on the light. His whole paraphernalia had felt sticky and strange. As though it were covered with blood. As it was.

    Tardé un par de horas largas en leérmela repartidas en dos ratos, con un mueca de desagrado que se me borraba de vez en cuando con alguna carcajada o un gritito callado.

    Durante la primera media hora de lectura se me pasó algo por la cabeza: «¿Qué autora había estado investigando yo hace unos años, que me quedé colgando con ella?» No me vino el nombre. Imposible… La única conexión con el texto de Capote era que también la había estado leyendo en su lengua original.

    Aprovecho para mencionar que, precisamente en el cuento «Niños en sus cumpleaños», ya encontramos ese tono soez que provocaba un carraspeo en otros personajes:

    —Nací en China y me crie en Japón, aléjate de mi lata si no te gusta el melocotón, ¡o-jo, o-jo!

    En fin, había dejado aparcado el asunto, seguía leyendo y… cuál es mi sorpresa cuando el narrador en primera persona menciona los tres libros preferidos de una de las protagonistas:

    I remember once picking up a copy of what was, after the Bible and The Murder of Roger Ackroyd, Ina’s favorite book, Isak Dinesen’s Out of Africa; from between the pages fell a Polaroid picture of a swimmer standing at water’s edge, a wiry well-constructed man with a hairy chest and a twinkle-grinning tough-Jew face.

    ¡Isak Dinesen! Inmediatamente, me puse a buscar información. También publicó como Karen Blixen. Ella era ella. Lo que me llamó tantísimo la atención en su día fue Seven Gothic Tales. Y, por supuesto, había mucho material sobre Out of Africa/Memorias de África, novela en la que se basó la famosa película, y pensé al ver algún fotograma qué guapo era Robert Redford. Esto ocurrió la madrugada del lunes al martes.

    El martes al medio día ya había terminado, con la conclusión de que lo que se hablaba en La Côte Basque flambearía cualquier plato. Después estuve buscando dónde podría volver a ver la película (Memorias…) online.

    Y unas horas más tarde, salta la noticia del fallecimiento del actor Robert Redford. Que descanse en paz. No voy a detenerme en el asunto, no se trata de una entrada dedicada a él —sí, su labor fue encomiable, de eso no hay duda.

    No sé por qué tuvo que pasárseme por la cabeza aquel vaguísimo recuerdo sobre unos cuentos que había estado leyendo por encima y que prometían, pero que dejé aparcados. Puede que la figura de esta autora, su idea, estuviera presente en un plano invisible, aproximándose, anticipándose a que su nombre estuviese en boca de muchos en este plano más visible, gracias a su novela. Podría decir que lo atrapé antes de que realmente estuviera ahí.

    Después de haber relatado toda la historia, no me parece tan espectacular. ¿Podría considerarse uncanny? Por mi parte, espero que mi próxima pesca en las dimensiones exteriores no acabe en necrológica.

    NOTAS AL PIE
    Si queremos rizar el rizo, parece ser que el propio Truman Capote comentó sobre la novela: «Es uno de los libros más bellos de todo el siglo XX»». (pág. 23)

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  • #2

    Desde arriba, casi siempre, aunque a veces al mismo nivel de la masa que flota, ella domina su movimiento, ella dirige sus cuerpos y su estado de ánimo.

    Las palabras son prácticamente innecesarias — recurre a sonidos divinos, los que solo pueden ser escuchados si son invocados y revelados en sus manos.

    Hechiza el espacio y el tiempo, y los manipula a su antojo. La masa vibra, haciéndose eco del único discurso que ella, como representante, proclama.

    El espíritu se eleva: almas renacidas, redescubiertas, liberadas, mas prisioneras de la música que ella teje, atrapadas en un trance, en un sueño inducido por ondas sonoras.

    Es una médium de aquéllos. Pero aquí, en el mundo de los mortales, es lo más parecido a un líder.

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  • Nuestra.

    Ya lo dije en los comentarios. Qué bonito cuando inspiras a alguien en positivo. Creo que eso es de lo mejorcito que te puede pasar en este momentito que es la vida, que puede parecer eterno o efímero, depende a quien preguntes y cuando lo preguntes.
    Esto también pasará.

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  • Joel y Idabel

    No éramos Joel y Idabel.
    No bastaba con ir llorados de casa, no; ni siquiera podíamos decir que a veces lloramos (pero no se lo digas a nadie). Aunque lo hice, a base de bien, y sin derecho a réplica —a darte un tortazo porque habías visto que era exactamente lo que parecía ser*.
    Ya no puedo recordar mi peso sostenido por ti, cuando descendíamos hacía el arroyo, y es como si nunca hubiera ocurrido.
    No sé si quiero dejarlo todo atrás; me resisto a abandonar el jardín, porque allí podrías encontrarme, mientras yo me pierdo.
    En un sendero nunca transitado, se pueden empezar las cosas de nuevo.
    Pero no somos Joel y Idabel.

    Quiero ser la persona que no necesita ser otra persona para que a ti te interese, para que tú la quieras.

    Puede que ya lo sea, aunque no pueda verlo.

    Quiero ser la persona que no necesita otra oportunidad, porque la oportunidad se la da ella misma.

    Porque me lo merezco.

    (*) Si alguien pilla esta referencia, le doy un Sugus (no va a ser todo literatura americana fina).

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  • Azul

    La historia termina cuando, mirándose a los ojos, se dicen en silencio: «Te he querido, te he querido y te he deseado. Gracias por haberme habitado. Ahora, ni nos necesitamos ni nos apetecemos. Lo sabemos y lo aceptamos. El árbol más grande nace de una semilla bajo la tierra, pero nuestro origen clandestino brotó del aire, de la cara oculta de la rutina, de lo que pudo ser y fue —durante un suspiro. Nada permanece, hasta el más fuerte de los árboles cae. Adiós, sé feliz. Haré lo posible por olvidarte, y mi castigo será la certeza de que tú harás lo mismo».

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  • Pedid, y se os dará.

    Hoy me ha sonado en la reproducción aleatoria la canción Welcome to the DCC, de Nothing But Thieves, unas siete veces. Eso me da que pensar. ¿Qué dice esta canción que debería atender? Repasando la letra, y aunque sea en efecto una canción sobre un lugar distópico, y sean precisamente esas mensaje lo que el régimen de turno quiera implantar a los habitantes de ese mundo de mierda, en definitiva, se trata de que puedes hacer que algo pase si crees en ello. Y esa teoría, o enfoque astrológico, es lo que justo acabo de descubrir en una web de mano de una chica que me ha fascinado (la chica, y la web). Sólo hace un par de días que di con ella, pero ese cambio de pensamiento, esa práctica mental, parece que, mágicamente, ha atraído a su vez un refuerzo de la propia teoría en forma de letra de canción, aunque, repito, en la canción sea una crítica de un posible lugar distópico (bueno, posible lugar distópico, más bien probable lugar conocido ya) en el que publicitan un lugar mejor a ese, un lugar al alcance de la mano, o más bien, de la mente. (Deconstruyendo porque me sale de ahí).

    Ya que podemos pensar lo que nos dé la gana… Mientras intentamos salir de esta lo mejor que podemos, ¿qué hay de malo en pensar en que nos gustaría algo mejor y darle un poco de forma?

    Me niego a pensar que esto sólo es un paseo por un río infesto en el que las únicas palabras que lo abarcan todo sean «The horror, the horror».

    Más sobre el soñar y crear, en esta entrada anterior.

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  • Atrapados

    Recupero esto de la memoria, ya que lo borré todo hace meses, porque me parecía una bazofia, y no sabía dónde ponerlo (y aún así, en mal lugar lo puse…). Recupero la idea y algunas palabras. Ahora no me parece una bazofia (aunque puede que lo sea) y ahora tengo sitio donde meterlo. En cualquier caso, creo que lo he mejorado: estoy mucho más satisfecha con el resultado.

    Tres personajes atrapados de forma muy diferente.

    Uno

    Una vista imponente acompañaba sus desayunos cada mañana. Ella parecía ser parte del bufet —más bien de la decoración. Quería agradarle. Estaba allí para ello. Aun así, cualquier muestra de atención o cuidado eran recibidos con desprecio o desinterés. ¿Por qué la había traído hasta allí?
    El Malenka la había dejado en esa isla tres meses atrás, con la promesa de una vida mejor. Durante la travesía, no paraba de repetirse lo afortunada que era: le habían ofrecido renunciar a su broma de vida atrás y empezar una de verdad, una que mereciera la pena. Sin embargo, ese barco era el último sitio en el que se había sentido feliz. Cada vez que tenía la oportunidad, se escapaba al embarcadero y paseaba por la cubierta mientras el mozo se encargaba del mantenimiento. ¿Cuándo podría volver a sentir la brisa su piel, allí donde no se veía, en medio del mar? Y quizás, así, podría volver a soñar con otra vida, y volver a empezar…

    (flojete)

    Dos

    —Hoy tengo lío en la oficina. Resérvame a partir de la una —le dijo apoyándose en el quicio de la puerta con los tacones en la mano.
    Mientras se alejaba, se replegó contra el cabecero, y se preguntó cómo podría haber sucumbido a esa mujer, precisamente él, que se ganaba la vida visitando camas ajenas como un espíritu carnal al que habían invocado moviendo la yema de los dedos, en una pantalla de móvil. Estrictamente negocios. Se tapó la cara con la almohada para ahogar un inaudible bufido de rabia y deleite… Pero, ¿¡qué hora era!? Debía ir duchándose si no quería encontrarse una vez más con Velma en la cocina, juzgándole en silencio; aunque hacía un café que despertaba a los muertos —negro, con cuerpo, dulzón—, y lo necesitaba.
    Y también necesitaba volver esa noche.

    (se deja leer)

    Tres

    No sabíamos si se acercaba la mañana o el anochecer, tal era la luz en el cielo. Y la playa nos acogía con su arena húmeda y fría.
    —Es curioso, siempre se me olvida si llegamos a ir a ese sitio. ¿Cómo se llamaba?
    —Yo tampoco recuerdo si al final lo visitamos. Se llamaba… Estaba en costa este. Vayamos mañana.
    —Volvamos mañana…
    —Y todo volverá a ser como antes.
    —Hace frío. No recordaba este lugar tan…
    Las olas, con su efecto sedante, borraba todo recuerdo, bueno y malo, dejando exclusivamente ese preciso momento, para vivirlo allí y entonces.
    —¡Buenos días, Arturo! ¡Uy! Esta habitación está helada. ¿Y esta ventana? ¡¿Pero quién ha dejado esto abierto?! ¡Mercedes! La del turno de noche, que está todo el día con el móvil… ¡Me va a oír!

    (ñoño, pero con sorpresa)

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  • Rider II

    Ni el original, ni nueva ni renueva. ¡NO!
    That’s not the mindset I’d like to generate and nourish in the future.

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  • #1

    Allí estaba. Como si no hubiera pasado el tiempo, como si le hubiera visto ayer, aunque con otros ojos. Él se percató de su presencia, y tras fruncir momentáneamente el ceño, su mirada reveló una enorme alegría al verla de nuevo, de forma tan inesperada. Sin embargo, cambió el gesto inmediatamente y sintió que se ajustaba de nuevo a su ser, uno que desconocía. Avanzó hacia ella entre los grupitos de artistas, críticos y gente que simplemente tenía mucho dinero y no sabía cómo gastarlo.
    —¡Hola! ¿Qué haces aquí?
    —Eso me pregunto yo también.
    —Me alegro de verte. ¿Has venido sola?
    —Con un amigo. —(Pero podría dejarle aquí mismo si tú me pidieras que saliéramos ahora)— ¿Y tú?
    En ese momento, apareció una chica atlética y enérgica, guapa, esquiva, con un vestido de cóctel que parecía valer veinte dólares, aunque en realidad costase veinte veces más. Una espectro verde paralizó a Sebas. Au revoir, ravie de t’avoir vu… Y en otra aparición, como sintiéndose retado, Finn vino volando, de un indeterminado lugar, rodeó por la cintura a Dela y espetó:
    Salut! —Y dirigiéndose a Dela, pero solo de palabra, pues sus ojos recorrían de arriba a abajo a aquel hombre sin nombre— ¿Es que no vas a presentarnos?
    —No creo que sean necesarias las presentaciones, nosotros ya nos íbamos —dijo aquella presencia verdosa que contaminaba el aire.
    —Vaya, vaya, veo que aún estás amaestrándolo. Deberías atarle más en corto.
    Dela fulminó a Finn con la mirada, casi por costumbre.
    —Siempre he pensando que a estos eventos se venía para comprar, vender (¿o era venderse?). En cualquier caso, hay piezas de la colección privada que nos encanta sacar a pasear de vez en cuando, ¿verdad? ¡Buenas noches!
    Sintiéndose molesta por algo, aunque sin saber muy bien por qué, la dueña de Sebas se enderezó en una pose que remarcaba sus músculos, imagen que no aportaba mucha feminidad al conjunto. Él, inmóvil, logró esbozar una sonrisa, y junto con su mirada, pretendió enviar un mensaje: «Lo siento muchísimo. Ojalá nos volvamos a ver, pronto, muy pronto». Volvieron sobre sus talones en un movimiento que bien podría haber sido entrenado, sujetó a Sebas con el otro brazo y se dirigieron a la salida con paso firme, mientras se despedían discretamente de algunos grupos.

    —Si no me gustaran tanto los rabos, me casaría contigo —e hizo el ademán de hincar la rodilla en el suelo, elevando el vaso como si le ofreciera un anillo de compromiso.
    —Me temo que a ti te gustan los rabos por los dos. —Era inevitable que se sintiera retada a diario ante algún comentario soez por parte de su amigo. Aun así, en su fuero interno sabía que era lo más tierno que presenciaría esa noche.
    —Casi, querida, casi… —dijo con una obscena mueca en los labios buscando con la mirada el trasero de Sebas que se perdía entre la gente con dirección a la puerta, del brazo de su ama, aún sin el chip puesto.

    De repente, Dela sintió una necesidad irrefrenable de salir de allí. Puede que necesitara aire fresco, o simplemente volver al mundo real. Lo que sí sabía es que si escuchaba la palabra «Harvard» una vez más, empezaría a gritar como una loca. También sabía que aquel encuentro se convertiría en otro episodio que la acompañaría, que tendría que superar y olvidar. Lo sucedido no podría des-suceder.

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  • I can’t help it

    No puedo evitar mirar.

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  • En piedra viva

    Podría parecer de cualquier época, pero ese logo de I❤️NY lo delata…
    Más sobre los flysch – Y, aquí mismo, en el blog.

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  • Enséñame a ser tú

    Creo que la astrología es sólo otra forma de explicar esto que estamos haciendo aquí, que no deja de ser una manera de estar entretenido; como se suele decir, choose your poison: religión, astrología, política, deportes… (Este argumento tan bien explicadito me hubiera venido bien hace un año, para no parecer alguien que tiene cosas que ocultar, y no buenas precisamente)

    Lilith es un «punto entre la Tierra y el punto más alejado de la órbita lunar alrededor de la misma». El signo en el que cae Lilith en tu carta natal, así como la casa, aportan algo más, y te ayudan a desenvolverte según esta forma de ver la vida. Según la corriente o los atrólogos que sigas, van a adoptar una postura más feminista o sicológica o de otro tipo…

    Lilith no tiene un regente oficial, aunque muchos astrólogos sugieren a Escorpio como su reina, dada su asociación con el sexo, la muerte y otros tabúes. Aquí se siente en casa, bendiciéndote con amplificados poderes de seducción, vista para los negocios y conexión psíquica. (Original)

    Podría hablar del primer poder… pero mejor no. Del segundo, matizaría que no es vista para los negocios; es más bien estar pendiente de un montón de cosas, de ver los fallos, y saber elegir, pero de negocios, nanay. Y lo último, sí, es cierto, y desarrollándose cada vez más.

    Respecto a las implicaciones de tenerla en casa 11, me resuenan sólo algunas cosas, como siempre: gran dificultad para encajar dentro de los grupos sociales —sí, soy peculiar. Y no me valoro lo suficiente, por tanto vibro de tal manera que atraigo situaciones que demuestran que no lo soy. Lo que puede aportar un enfoque más psicológico de la astrología son afirmaciones que una persona con la Luna Negra en casa 11 podría repetirse para ayudarla efectivamente en el día a día, en su vida real, y no quedarse en una lectura de cómo eres (¡ya sabemos cómo somos! Aunque a veces que te lo digan puede ser útil).

    Aunque sea diferente, soy suficiente, y tan valiosa como los demás.

    En mis relaciones, permanezco fiel a mí misma y promuevo la autenticidad en los otros. Mis conexiones sociales se basan en la confianza, honestidad y respeto mutuo.

    Atraigo a personas que aprecian mi genuina naturaleza y que, a cambio, muestran su verdadero ser. (Original)

    Quién no querría tener en todo lo alto a alguien como la Lilith de la canción de Mastodonte, saber que te habita, que te fortalece, que eres capaz de todo, y que encima puedes inspirar a los demás. Lilith – Mastodonte

    Ese texto es de nov. ’24. No tendría que haberlo compartido entonces. Malos entendidos. O estaba haciendo experimentos y poniendo a prueba. O simplemente me estaba reafirmando, coño. Ahora lo recupero sintiéndome más fuerte, añadiendo la firmante.

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  • Gotham

    Gotham. Mansión Wayne. Las 00:20. Alfred en la puerta de la cueva, con el cepillo, la fregona, el Cillit Bang, algunas bayetas y plumeros, y un montón de cepillos con unas formas rarísimas. 

    — Señor Wayne. No puedo retrasarlo más. No debemos retrasarlo más. 

    — ¡Pero es que estoy en medio de una partida! ¡Les estoy crujiendo! ¿No podemos dejarlo para mañana? 

    — Insisto señor; es absolutamente necesario. Mañana me lo agradecerá. 

    — Y ahora, ¿qué hago?

    — Le sugiero que se dé una vuelta en el Lamborghini, señor. Una rodada de vez en cuando… 

    — Ya… Bueno, me iré al 24/7 (o al restaurante del hotel que compré antes de ayer) a pillarme helado de After Eight. 

    — ¿Menta y chocolate, señor? Pensaba en algo más umami…

    — ¿Umami? Pero, ¿a ti qué te pasa, Alfred?

    Bruce deja la mansión atrás, y por el retrovisor observa una bandada de murciélagos abandonando su guarida.

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  • Para sentir que sigo viva

    Sugerencia de escritura del día
    ¿Por qué tienes un blog?

    Porque hay algo dentro de mí que no quiere morirse, que quiere experimentar, salir ahí fuera, manifestarse; algo que me grita, que me empuja, que no me deja en paz; algo que siente que tiene pleno derecho de existencia a pesar de haberse sentido abrumado y perseguido y puteado.
    Ni la vida ni el mundo es blanco o negro, todo es gris con algunas pinceladas (o explosiones, aunque de esas no he visto muchas) de color. A mí me gustan las cosas bonitas, pero lo que más me gusta son las cosas de verdad.

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  • Títulos de crédito

    Llevo ya casi un mes sin ver la TV (i.e.: películas o series, que es lo que veía). En la mayoría de los servicios de streaming apenas termina una película ya te están sugiriendo que empieces otra, sin darte unos segundos —ya no digo minutos, para que aprehendas lo que acababas de ver. Eso me molesta. Nos lo meten todo con calzador, sin hacer la digestión, sin reflexión. De hecho, en la última con la que me pasó, una clave importante de la historia aparecía en los últimos segundos, y estaba tapada por los banners con las otras películas sugeridas (era Una obra maestra, está en Prime Video).

    Está en cierta manera relacionado con lo que leía en este post de La Frikitiva. El “YA, YA, YA” que nos está rodeando, y por el que algunos ya gritan “AY, AY, AY”.

    Porque cada chat es una promesa o una expectativa que no se cumple. Y si se cumple, igual tampoco era para tanto.

    Añado otra cita de su último post, más acorde:

    Cada notificación, cada vibración fantasma en el bolsillo, cada “solo un capítulo más” en Netflix está diseñado para tenerte enganchado.

    En mi caso, no tengo ese problema, pero reconozco que si vives en esta dimensión, estás expuesto en mayor o menor medida.

    Y hablando de títulos de crédito, con la lectura de Acción de gracias, es inevitable pensar en la muerte. Bueno, llevo mucho tiempo pensando en ella. Forman parte inalienable de mi personalidad explorar, saber, investigar, observar… Y pensaba que cuando me muera, en el momento en que deje de tener conciencia en este plano, no voy a estar ahí para mirar qué le pasará a mi cuerpo. No voy a poder acompañar ese proceso, la bata de científica se la tendrán que colgar otros. Y en ese momento, recuperé una idea que ya había considerado, pero que no sé por qué no llegó a cristalizar (y si lo hizo, no me acuerdo) —supongo que no estaba preparada para palmarla. En cuanto esté establecida administrativamente de nuevo, me pondré en contacto con la Universidad para donar mi cuerpo. Si yo no voy a poder enterarme de nada más, que al menos sirva de guía o de ayuda para que alguien investigue y aprenda.

    Me gustaría hacer un par de cosas antes, todo sea dicho…

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  • born

    A girl and a boy caught unawares, excitedly imagining what might happen — becoming adults—, waiting for him to unravel what was in the dark.

    With a silent summoning to the depths of her soul and maturity, inadvertently, effortlessly, he slowly pulled out the woman and the man in her. Was it deliberate, though? It was painful, for sure. And, suddently, it was all her issue, a single parent of sorts.

    Now both play hide-and-seek in her gaze, either of whom he’s willing to look at.

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  • ¿La misma historia?

    Recuerdo la emoción que sentí la primera vez que salí de ese supermercado al anochecer, al ver el cielo cubierto de rosa y tenues rastros amarillos. Hay pocas imágenes capaces de reconfortarme de esa manera. Ésta suele apoyarse en una sensación ambiental específica, una que te indica que el calor del día se ha doblegado, es un anuncio de «alto el fuego» —de duración indeterminada—, tras el que se establecerán los términos de la tregua, y se dará permiso a que llegue la noche. Observarlo un año después en otro establecimiento de la misma cadena —en otras coordenadas; el detallito del paraguas a lo Mary Poppins no es casual… Continuará—me recordó que, con más o menos matices, todo se repite.

    Estoy leyendo Acción de Gracias por segunda vez, justo un año después. Y no a propósito; de hecho, ese libro pensaba regalarlo porque, para qué leerlo otra vez. Ni siquiera tenía claro cuándo había sido, tuve que mirar la fecha de compra de Amazon —días convulsos aquellos, no me extraña que me lo leyera como por encima, aunque de algunas cosas me acuerdo. Esta segunda lectura está siendo más concienzuda que aquella; en cualquier caso, siempre somos otros quienes volvemos a leer los mismos libros. Después de leer un par de bolsillo de novela negra española (apenas me duraron 48 horas cada uno; llevo tres semanas sin ver la TV, otro de los cambios recientes) necesitaba algo más contundente, y Richard Ford es bastante contundente. Me está entreteniendo y me está haciendo pensar, más de lo que me gustaría, pero aun así…

    — ¿Qué has aprendido siendo agente inmobiliario?
    — Tiendo a no fiarme de la gente, en cualquier cosa. Y con eso hago que la gente se comporte con total libertad. Si se confía de manera innecesaria en la gente, todo el mundo incurre en cierta obligación. No juzgar es mucho más fácil. Cuando no pensaba que aquel tío fuera a volver [uno que le había prometido volver con un cheque como señal para la compra de una casa], no es que no creyera en la verdad de sus palabras. Sencillamente me niego a hacer que la gente cargue con una responsabilidad añadida porque esté poco segura de sus intenciones. Necesitar que le crean a uno es una carga demasiado grande.

    Ya tengo el rabillo del ojo puesto en el debut de Capote, que no es que empezara muy light, precisamente…

    Edit: Resulta que a Acción de Gracias ya lo había paseado por estas latitud y longitud (φ y λ), durante mi primera lectura. Ni me acordaba. Ha sido al llegar a una parte específica del libro, ya en el último tercio, cuando me he recordado deteniéndome el en los mismos párrafos que hoy. El recuerdo es algo extraño.

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  • Cantos de sirena

    No sé de qué manera y hasta cuándo voy a seguir volviendo.

    El caso es que mis vías hasta ese lugar siguen abiertas; en otra dimensión, de otra manera, y me llevan allí. Y no hago nada por bloquearlas, por eliminarlas.

    Y aparecen señales, luces que marcan lugares, conexiones. (Todo está conectado sin echarle mucha cuenta, imaginaos si le ponemos un poco de ¿GANAS?… O quizá sea eso que llaman ¿ENERGÍA? También me ha pasado con Capote y la triscaidecafobia… Ojalá pudiera hablar de esto con Rodrigo Cortés – esto es una referencia Luces Rojas, pero dejo el rollo, que aparentemente desvarío: ¿APOFENIA?).

    El peaje es alto: saber más de algo que tendría que empezar a olvidar.

    Y me pregunto cómo he podido escoger tal libro que me ha llevado a… una vez más; y el libro es largo, y cuando creo que me he librado de esas cinco letras, PUM, aparecen a 40 páginas del final.

    En realidad, nunca tuve la licencia para surcar estos mares. Supongo que es lo único en lo que me permito saltarme las normas. Pasarlo mal no está bien, pero, bah. Y qué le voy a hacer, si mi vibración desde hace mucho tiempo es un canto de sirena que, a falta de marinero, atrae mensajes en botellas, recuerdos de la costa y restos de mi propio naufragio.

    (¡Y lo que estoy aprendiendo…!)

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  • Stream of nonsense – Agosto


    Nominal tits

    Tetas testimoniales

    Matrimonium bromide

    Original: Myrtrimonium bromide, un ingrediente del agua micelar, un conservante para que no crezcan microorganismos —con una representación muy mona, por cierto (seguir link), pero me da cierta angustia pensar en el ion de bromuro ahí solito (un ion es un átomo con carga negativa -1, es decir, con un electrón de más), que si seguimos con la tontería del Matrimonium, la historia se escribe sola.

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  • Fricativa apicoalveolar sorda

    Mi nombre es Bob Esponja y estoy aquí custodiando El Crustáceo Crujiente.
    Los niños y las niñas están esperando, apeñuscados —junto a los ñus, a que les enseñes a hacer montañismo.

    Sus palabras, no las mías.
    Y si se siente sola, sabrá superarlo.
    Los tres tristes etruscos quedaron trastocados por los astros.

    * Si a alguien le da por pensar en un chiringuito o bar súper cool de esos sitios de playa/etc va bastante desencaminado. También se puede pensar en sustancias psicotrópicas ―tampoco es el caso. Es un revival de este fonema en mi boca, que había perdido debido a las diferentes estancias en muy variados lugares durante mucho tiempo (proceso que aún no ha acabado) ―se había vuelto prácticamente laminar. Me he propuesto recuperarlo repitiendo sílabas, palabras y frases que contienen la s en todas las combinaciones posibles. Es increíble la de cosas que se me llegan a ocurrir, aunque para alguna combinación he tenido que mirar una chuleta. Sea lo que sea, esa puntita de la lengua bien cerquita del paladar, detrás de los dientes. Y que fluya… Si no te sitúas y no sabes qué hacer con la lengua, observa la figura 1 de este artículo donde se aprecia el punto de articulación exacto. Es un artículo llamado No dejes que la /s/ española te confunda, publicado en una revista científica de especialistas de prótesis dentales; es la foto más clara que he encontrado; sí, ya lo sé, impresionante. Por cierto, ¿por qué en mi flyer está entre corchetes y en el artículo entre barras y sin adornitos? Usamos las barras para referirnos al fonema base; si nos referimos al fonema en uso, que puede sufrir variaciones por aproximación a otros fonemas y por diferencias geográficas, como es el caso, debemos usar los corchetes y esos adornitos para indicar ciertos aspectos de la articulación.

    ** Ir al gimnasio es magnífico, aunque también podemos reforzar o entrenar otras partes del cuerpo mediante costumbres que no dejan de ser físicas y que también forma parte de cómo los demás nos perciben, de esa persona que elegimos mostrar a los demás en cada momento. La forma de pronunciar las palabras va en el lote.

    *** Detesto que la gente haga mención a mi acento castellano. Yo lo comparo en términos sociolingüísticos a cuando las personas de color se llaman «nigger» entre ellos, pero todos saben que una persona que no es negra no debería referirse a ellos en esos términos. Es algo exclusivo de esa minoría, en ese caso en concreto de la raza. Yo, que la mayor parte de mi vida he vivido fuera de Castilla y León, siempre he estado en minoría en ese aspecto, y cuando alguien ha querido hacer referencia a mi «perfecto castellano» o, peor aún, pseudo-mofarse de esa s pija para muchos, a mí me ha chirriado, en plan «Es mi rollo, no intentes crear vínculo por ahí porque no cuela». Sorry Sir. This is members only. Esto es algo que tenía pendiente desde hace mucho tiempo, y no me imaginaba que lo acabaría soltando hoy.

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  • Hesse X Beals

  • Stream of nonsense – Julio


    «Hoy sí cae… Uy, «sí cae»… Suena a uno de esos organismos que dan dinero para hacer películas. El SICAE… Podría ser, suena bien… SÍ-CAE pasta.

    Decía eso de que había empezado en Química como aquella que empezó al este de la 42 y ahora no sale de casa por menos de 5 estrellas.

    «Esto no lo arregla ni Vivaldi, quillo».

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  • Sublimación onírica

    Si se puede expresar, puede ocurrir.
    Richard Ford

    Llevan un tiempo diciendo que podemos cambiar el mundo con nuestros pensamientos. Llamarlo manifestar o llamarlo equis es indiferente: lo más probable es que el exterior no cambie en absoluto —aunque a veces lo hace; es precisamente esa mínima posibilidad la que puede atraparnos en una dimensión mental —en la que algunos nos encanta perdernos— para acabar mezclando mortero con diferentes proporciones de «Y sí…», «Tú puedes», «Ha sido una señal», «Ni de coña», así como otras mentiras, mimitos y bofetadas con las que nos entretenemos.

    Ocurra lo que ocurra ahí fuera, nosotros ya no seremos los mismos, ni en lo físico ni en lo espiritual. Y, quizá, sea algo bueno.

    Cuando verbalizamos por escrito o con nuestra voz, (casi) siempre lo hemos pensado antes. Y aunque no acabemos expresándolo para que otros puedan recibirlo… ahí estará el pensamiento. (¿Pensamos siempre con palabras? Este es otro tema contundente. Ahí lo dejo).

    Al pensar, creamos un escenario al que reaccionamos físicamente, como si de verdad estuviera ya ante nosotros. Una sonrisa, morderse los labios, cierto brillo en los ojos, un súbito cambio de postura ante un golpe producido por algo intangible… nos recuerdan que lo gaseoso puede volverse muy sólido en un instante. A veces, eso con lo que soñamos, coqueteamos, luchamos o de lo que huimos, nos empuja a hacer cosas diferentes, imprevistas, desconcertantes. Quizá salgamos corriendo, nos tiremos a la piscina, nos sintamos invencibles o lo peor del mundo.

    Siendo conscientes de la oportunidad que se nos brinda y de la responsabilidad que encierra, ¿diremos alegremente «Que me quiten lo pensao»? No solo responderemos por nuestros actos, sino por nuestros pensamientos e incluso por nuestros deseos, porque ya existen; y nos acompañan, nos habitan, nos cambian… Somos todos ellos.

    Es difícil para alguien que escribe plantearse esa cuestión sin ser indulgente: «Me servirá de inspiración», «¡Qué pedazo de escena he creado en el duermevela —y no hay manera de recordarla!», «Puedo hacer algo bonito con esto» … Soy yo la que debo decidir si merece la pena ese sacrificio de tiempo, energía o, lo más importante, autoestima y autocuidado. Sin saber si será un desperdicio o una transformación, ¿querré vivir ese sueño? O, visto desde otra perspectiva, ¿me deleitaré reviviendo la misma pesadilla una y otra vez?

    «Manisfest» fue la Palabra del Año del Diccionario Cambridge en 2024. No estoy en absoluto de acuerdo con lo que dice el psicólogo en ese artículo. Si nos hemos enfermado, ya sea física o espiritualmente, ya sea causado por nosotros mismos (la mayoría de las veces es así) o no, también nos podemos curar. Parece que no nos libramos del pecado original, que somos impuros y merecedores de castigos.

    * Siendo rigurosa, el paso del estado gaseoso al sólido sin pasar por el líquido se llama sublimación inversa, pero «sublimación inversa onírica» no quedaba muy bien 😉

    1 comentario sobre Sublimación onírica
  • At Algeciras - A Meditation Upon Death - análisis + reflexiones

    «And to think that I wanted to clean posh toilets for a living,» says the one who wrote the commentary above.

    ¿Que cómo llegué a este poema? Buscando información sobre un edificio antiguo de Algeciras (el González-Gaggero) que se cae a pedazos (¿y qué no?), del cual he sentido la amenaza por riesgo de desprendimientos durante semanas… Tres meses después se han dignado a poner una malla en la fachada. Curiosamente, este tema también me está tocando cada vez más de cerca; llevo comprobando que eso de que todo está conectado va a resultar que es verdad, y con bastante intensidad estos últimos meses. En cualquier caso, no sé cómo pasé del edificio en los late 1920s al poema.

    Estuve buscando información y AIuda para desgranar cada estrofa, cada línea. Me costó especialmente la segunda estrofa y la frase entre guiones; no era capaz de conectar sujetos con verbos… Pero lo conseguí… Y vaya tela. Sentí que el Universo me estaba vacilando una vez más, porque esa segunda estrofa es un resumen de una parte (una capa) de mi estancia en Algeciras.

    Cuando empecé a trabajar en el poema pensaba que seguiría en la ciudad. Ahora que sé que me voy definitivamente, me he dado cuenta de que estoy escribiendo con muchas más ganas, y este análisis es sólo un ejemplo.

    Alguien me dijo: «Tú has venido a Algeciras por algo». Dejando a un lado la opción más prosaica (Hacienda), supongo que tenía razón, y quiero pensar que sé la respuesta.

    Ha sido un purgatorio. Ha sido una putada. Pero no me cambiaría por la persona que llegó aquí.

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  • Rider