Can we rely on the signs we leave while we’re dreaming?
¿Nos fiamos o qué?
How can you embrace reality in a place that seems unreal?
Porque este sitio lo es: irreal.
A veces solo quiero soñar, y dejar que el mar me lleve un lugar mejor, siguiendo las pistas de mis sueños, como la espuma de mar. Si es real o no, que lo decidan las olas.
En vez de estar buscando trabajo (aunque no serviría de mucho) o haciendo otra cosa supuestamente útil por mi vida, o rallándome y hundiéndome en la más absoluta miseria pensando en la mierda de vida que tengo, he decidido dedicarle un tiempo a este post que, afortunadamente, volvió a saltar en mi reader; un post al que le di un Me gusta rápido, pensando… «Oh, ya lo volveré a leer después», como cuando tenemos una de esas ideas de escritura que pavimentan el camino al Pulitzer y que nunca apuntamos porque seguro que nos acordamos. Esta vez lo dejé en las pestañas del navegador. Además, lo estoy leyendo en la web principal, como a mí me gusta leer los blogs: como sus dueños los diseñaron, ya que forma parte del tono de los textos y del alma del escritor. Qué gran post. Es tremendo.
Aún siendo filóloga, habiendo analizado un porrón de textos —el últimocasi inauguró el blog—, y supuestamente habiendo adquirido la expertise para hacerlo correctamente, hay veces que aunque el texto me provoque una intensa emoción, a la hora de expresarlo, parezco retrasada perdida . También me pasa cuando estoy/me relaciono con alguien que me gusta, y vaya si recuerdo cómo me fue la última vez… En mi defensa diré que hablar sobre sentimientos ajenos es algo más complicado que sobre los míos.
Ahora, me permito decir lo que pienso con el 99% de las personas de este mundo (ese 1% incluye al que menciono agotadoramente en el blog, aun sin nombrarlo). Seguramente, también parezca retrasada. En cualquier caso, me he decidido a compartir estas incoherencias contigo (y con el resto del mundo).
Este texto es una preciosidad… y plagado de imágenes excelentes, que invitan a leerlo una y otra vez, para toparte con un guiño que habías pasado por alto mientras asimilabas otras sensaciones compartidas con honestidad y maestría. Escribes muy bien, CatBallou. Solo se puede escribir así cuando se ama la vida y lo que la rodea, bueno y malo. Y solo cuando te comprendes —y perdonas, o al menos, haces todo lo posible por hacerlo— a ti misma.
Cómo me ha gustado lo de «esto luego dolerá precioso»…. A mí me ha pasado, y eso que nunca ha habido reciprocidad… El dolor puede ser muy exclusivo. La manera en la que nos engañamos a nosotros mismos nunca deja de sorprenderme.
Siento envidia, porque me gustaría poder estar liberada de los bloqueos, reales e imaginarios, propios y ajenos, con los que me enfrento cada día a “mi vida”… para así escribir mejor. No es una excusa. Lo desearía con todas mis fuerzas, y sufro por no poder llegar ahí. Por otra parte, apenas he amado. No he tenido la oportunidad. Y sé que la ficción podría ayudarme, pero es que me da tanta rabia que lo único que vaya a tener en mi vida sea de mentira, que no me lanzo a escribir más sobre lo que sé que podría sentir… o hacer.
Nosotras lo seguimos haciendo, o lo intentamos, cada una por su lado, como se puede y cuando se tienen ganas. Eso, sí, con una buena banda sonora, de esas que, por un segundo, te convierten en un ser casi invencible, casi feliz.
Hace poco leí un post o un comentario (era una conversación entre CatBallou & Jöiel – ¡¡la ö me ha salido a la primera con el teclado (porque estaba en CAPS!!) donde creí encontrar un concepto que se infiltró en mi cabeza… o en el corazón. Ni siquiera fueron esas las palabras exactas; lo que recibí fue la imagen de sonrisas de cristal.
Las sonrisas de cristal son aparentemente delicadas pero en absoluto frágiles, y sobre todo falsas. A una sonrisa así le resbalan los comentarios de cualquier categoría de subnormal, los actos mezquinos, la injusticia, pero también los gestos tiernos, la bonhomía, y resiste hasta la verdad, la lógica o la realidad más adversa. En definitiva: esa sonrisa se mantiene impertérrita ante cualquier situación. Es la sonrisa Profidén con la chispa del cristal que brilla.
Las sonrisas que se rompen no son de cristal… Todos hemos sentido cómo se nos rompía una sonrisa. A veces es solo el aviso, la grieta por donde empezamos a resquebrajarnos… para acabar rompiéndonos por entero.
(Estoy escribiendo este post con una idea que me ronda mi cuerpo físico y no sé cuantos más esotéricos: ¡Qué vergüenza de vida, quillo! Pero no creo que vaya a escribir sobre ello: voy a hacer como que no está tan mal…)
No sé qué me ocurre, pero no logro ponerme a escribir y publicar algo decente. Me siento aterrizando aún… Tengo ideas, pero me falta algo… No sé si será energía (volver a tratar de que no me controlen todo el día, entre otras cosas, cansa mucho); influye haber vivido en 7 casas en los últimos 4 años —en esta, que parece ser algo más definitivo, por ser la casa familiar final, aún estamos poniendo las cosas en orden—; adaptarse a tantos sitios nuevos cansa: de nuevo, una habitación/vida que tengo que llenar/ordenar/organizar. Por otra parte, me estoy recuperando de la caída. He tenido dos veces la regla aquí y no sé ni cómo ha pasado el tiempo tan rápido… Estoy a 1000 metros más de altura: he pasado de estar al nivel de mar a estar rodeada de montañas. O quizá sea la posición de los astros: estamos en época de eclipses, Júpiter entra directo en Cáncer… Necesito fluidez mental… Necesito conectar con lo que tengo delante… O mejor aún, desconectar de todo completamente.
Quien dice autobiografía, dice… «Frase que te define» del Tinder… Me doy cuenta de que los dailyprompts y las bio de Tinder andan ahí ahí de nivel, ¿eh?
¿No tienes otra cosa mejor que hacer? Entonces, déjame que te cuente una cosa… sería otra posibilidad para la autobiografía…
Cuando me levanto me gusta dejar entrar el fresco de la mañana en la habitación. Lo fundamental es que se ventile bien, que entre oxígeno, que se renueve el aire. Ahora en invierno, no me importa que se quede fría, porque lo que también está ocurriendo es que se crea un ambiente nuevo, por estrenar, diferente al de ayer. Uno que se ha destilado en sueños y se ha quedado en la atmósfera: una atmósfera cargada de todo lo que se quedó sin respiración, los suspiros no exhalados plenamente, los momentos fuera de lugar, los pensamientos no alineados con mi ser, mi yo en un ay. Ahora está llena de inhalaciones plenas y espiraciones placenteras, que podrán acompañan mis ideas, ms actos y mis pequeños planes diarios, y me darán ese aire extra que necesitaré durante el día. Aaahhh hhhaaa…
Este intercambio es de Medianoche en el jardín del bien y del mal. Es una película que me gustó desde que la vi y la vuelvo a ver de vez en cuando. Hace 20 años me leí el libro en Bristol. Realmente, parece que fue en otra vida.
Ayer descubrí que la canción del comienzo, Skylark, es original de Johnny Mercer, al que mencionan en la película, aunque nunca le había prestado atención a ese comentario —que no sabía quién era ese tío, vamos—. Resulta que esta canción se la dedicó a Judy Garland porque estaban liados, pero había terceras personas (salseo hollywoodiense). La versión que aparece en la peli es de k.d. lang. Siempre consigue que me quede prendada de ella. No es que yo siga a esta mujer, pero descubrí que conozco perfectamente el temazo Constant Craving (qué mayor soy). La he puesto en marcadores. Su versión de Skylark es una preciosidad, así que me inspiró para grabarme. Nunca había probado este estilo, pero creo que de todo lo que he intentado, es de lo que mejor me sale (digo esto con muchííísima reserva 😅).
Ahí grabé Skylark. También es mi nueva foto de WhatsApp. Exponer mi careto ahí no me gusta… Me siento más representada de esta manera, de hecho, es más íntimo para mí.
Hoy es domingo. Aquí ha sido un finde raro por los festivos, así que es como si fuera el segundo o tercer domingo, y ha perdido algo de acidez. El peor fue el domingo «viernes». Total, que me he permitido compartir algunos audios más que he grabado este finde.
Siempre el ensayo sale mejor que los siguientes. Me gustaba más la voz ahí.
Una vez le mandé esto a un tío, Random Blinking Light, de mi (ex)adoradísimo Darren Hayes. La respuesta fue: «No sabía que cantaras».
Esta de hoy que comparto con vosotros es fresca, y es la única que he hecho.
BONUS TRACK
(Me he colado en el audio, es GONE DIRT GONE, he pensado en BABY, y de ahí la Y)
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