
Y así, imaginando, imaginando, acabaré viviendo algo diferente de verdad.

Y así, imaginando, imaginando, acabaré viviendo algo diferente de verdad.
Sonrisas de tierra, cuando me doy cuenta de que, de una manera muy a mi manera, formas parte de mi vida real, y aunque no estés a mi lado, la montaña me hace pensar en lo que eres, y en esos lejanos caminos que una vez exploramos. La tierra me recuerda inevitablemente a ti, y siempre lo hará.
Sonrisas de agua, las que dibujan mis dedos cuando te siento dentro de mí.
Sonrisas de fuego, las que arderían en mi cara si alguna vez me llegaras a escribir «Estoy llegando», «Me ha gustado estar contigo», «J’ai hâte de te voir».
Sonrisas de aire frío, cuando entiendes que algo se ha acabado, por ejemplo: al ver un globo medio desinflado que ha acabado en la terraza.
Sonrisas de aire caliente, las que cierran el círculo. Sentencian. Absuelven momentáneamente… y condenan, siempre condenan a la próxima vez.

Can we rely on the signs we leave while we’re dreaming?
¿Nos fiamos o qué?
How can you embrace reality in a place that seems unreal?
Porque este sitio lo es: irreal.
A veces solo quiero soñar,
y dejar que el mar me lleve un lugar mejor,
siguiendo las pistas de mis sueños,
como la espuma de mar.
Si es real o no, que lo decidan las olas.
Por todos los instantes nunca compartidos…
Anhelaba tantísimo que pudieras palpar con tus labios, probar con tus manos y ver con tu piel lo que llego a sentir cuando te tengo dentro.
Nunca prometí cualquier cosa por que ocurriera —sin contarme a mí misma—.
Nunca pensé que dejaría de importarme.
Con mucho esfuerzo voy logrando no perderme entre tantos «nunca».
De vez en cuando me sorprendo disfrutando de un instante ocurrido —sin ti—, como solía hacer.
Empiezo a ser capaz de verte desde la distancia.
Ese umbral lo he cruzado sin querer percatarme de que no voy hacia ti…
Pero como un niño que rechaza una cucharada, yo niego un sorbo del Lete;
me resisto a que el olvido haga y deshaga.
Desconozco cuántos umbrales me esperan hasta entonces.
Tan solo una certeza: nunca te veré desde la indiferencia.
A veces visitar un blog nuevo es como llegar a un bar de pueblo a las 4 de la tarde un día entre semana.
Te tomas algo, vas al baño, entras en calor, y reanudas la marcha.
En el ambiente, una sensación de What the fuck am I / are you doing here?
Nadie sabe que respiro. Y, por eso, ¿voy a dejar de respirar?
Nadie sabe que escribo. ¿Acaso dejaré de escribir por eso?
Nadie sabe que amo. A pesar de eso, no voy a dejar de amar.
Revisando un bloc de notas para arrancar algunas hojas y coger apuntes en sucio, me encontré con este tesoro. No hay nada comparable a una nota escrita de tu puño y letra que te encuentra(s) meses o años más tarde para decirte: «¡Ey! Así eras, este era tu estado mental y emocional», y quizá apenas reconocerte en esas palabras y sorprenderte y reconciliarte contigo mismo.
Son escritos hechos con rapidez, aunque hay algunas líneas que están mejor escritas, depende de la prisa que tenía por plasmar las ideas…




Primavera 2025
(1)
No siento que haya perdido. estoy peor que antes, pero mejor, con menos «maquillaje». Este sitio me ha consumido.
Me hubiera gust
Que ya no me pones nerviosa
En otro lugar.
Pero, ¿y si fuera este?
Agradecimiento «extraño», no para mí, pero sí pero lo convencional. Los sentimientos son algo muy particular, igual que la verdad.
(2)
¿Cómo puedo hacer esto y dormir tranquila por las noches?
Mirando (hacia arriba) por el hueco de la escalera, preguntándote, fantaseando con lo que está ocurriendo allá arriba, pero sin posibilidad de subir a comprobarlo ni siquiera permiso. Y al segundo siguiente (¿así?) sales a la calle – dejas el portal atrás y te vuelves a olvidar de ese edificio, de esa ventana, de mí, porque así son las cosas y así deben ser.
Nadie subirá esa escalera. Sólo es cuestión de tiempo, pero me ha gustado tanto volver a sentirme…
(3)
Hamamelis.
Ámame «less».
Letting go feels fucking great.
(4)
Quiero dejar de sentirme como si no fuera suficiente.
¿QUÉ HE HECHO MAL?
Paloma en el alféizar de la ventana. De repente me percato que está ahí, e inmediatamente me quedo quieta y empiezo a moverme lentamente para no molestarla y que no se vaya por mi presencia. Pero se va. Y el susto por habérmela encontrado/haberme dado cuenta de que la he quitado de su sitio, me altera.
Me acuerdo del porqué de cada línea, pero cuando las encontré ayer fue como si las hubiera escrito en otra vida.
Llevamos mal no tener el control, y al tiempo no podemos manipularlo en absoluto, aunque nos mentimos con los relojes, las horas, los minutos, los segundos… incluso llegando a adjudicar carácter mágico a los números. ¡¿Que tendrán que ver las 11:11 con una flor que florece y se marchita?! Y sí, lo hace con tiempo, pero fuera del tiempo de mentira.
Si no sabemos cuándo empezamos y cuando acabamos… ¿cómo nos va a faltar tiempo?
Solo son dos ideas muy dispares y exiguamente desarrolladas, pero se puede observar que este tema da para mucho, y no sería una pérdida de tiempo… Aunque hoy quiero usar el mío para otras cosas… Mejor, os dejo con alguien que sí sabe hablar del Tiempo.
Mi tiempo no vale tanto;
quien lo hizo no nos lo vendió.
Frase que le dijo en una ocasión Céleste Albaret,
la gobernanta de Marcel Proust, al autor.
Es parte del texto en la novela de Proust En busca del tiempo perdido
«Por el camino de Swann», pág. 74, Alfaguara (2024).
Esta información se encuentra en nota al pie de la traductora,
Mercedes López-Ballesteros. (He citado en formato JIMENAPA 😄)

¿Dónde han estado las palabras que pasan por mi boca?
. . .
¿Hasta qué punto lo que digo es propio o prestado?
Si solo puedo definir mi mundo con las palabras que conozco, ¿me estaré perdiendo algo importante? Algo para lo que no tengo palabras aún.
¿En qué medida las palabras de otros me definen?
¿Qué voy a ser sin esas palabras? ¿Qué no seré?
Cómo hacerlo a partir de ahora sin nadie que me diga esa boca es mía…
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