En vez de estar buscando trabajo (aunque no serviría de mucho) o haciendo otra cosa supuestamente útil por mi vida, o rallándome y hundiéndome en la más absoluta miseria pensando en la mierda de vida que tengo, he decidido dedicarle un tiempo a este post que, afortunadamente, volvió a saltar en mi reader; un post al que le di un Me gusta rápido, pensando… «Oh, ya lo volveré a leer después», como cuando tenemos una de esas ideas de escritura que pavimentan el camino al Pulitzer y que nunca apuntamos porque seguro que nos acordamos. Esta vez lo dejé en las pestañas del navegador. Además, lo estoy leyendo en la web principal, como a mí me gusta leer los blogs: como sus dueños los diseñaron, ya que forma parte del tono de los textos y del alma del escritor. Qué gran post. Es tremendo.
Aún siendo filóloga, habiendo analizado un porrón de textos —el último casi inauguró el blog—, y supuestamente habiendo adquirido la expertise para hacerlo correctamente, hay veces que aunque el texto me provoque una intensa emoción, a la hora de expresarlo, parezco retrasada perdida . También me pasa cuando estoy/me relaciono con alguien que me gusta, y vaya si recuerdo cómo me fue la última vez… En mi defensa diré que hablar sobre sentimientos ajenos es algo más complicado que sobre los míos.
Ahora, me permito decir lo que pienso con el 99% de las personas de este mundo (ese 1% incluye al que menciono agotadoramente en el blog, aun sin nombrarlo). Seguramente, también parezca retrasada. En cualquier caso, me he decidido a compartir estas incoherencias contigo (y con el resto del mundo).
Este texto es una preciosidad… y plagado de imágenes excelentes, que invitan a leerlo una y otra vez, para toparte con un guiño que habías pasado por alto mientras asimilabas otras sensaciones compartidas con honestidad y maestría. Escribes muy bien, CatBallou. Solo se puede escribir así cuando se ama la vida y lo que la rodea, bueno y malo. Y solo cuando te comprendes —y perdonas, o al menos, haces todo lo posible por hacerlo— a ti misma.
Cómo me ha gustado lo de «esto luego dolerá precioso»…. A mí me ha pasado, y eso que nunca ha habido reciprocidad… El dolor puede ser muy exclusivo. La manera en la que nos engañamos a nosotros mismos nunca deja de sorprenderme.
Siento envidia, porque me gustaría poder estar liberada de los bloqueos, reales e imaginarios, propios y ajenos, con los que me enfrento cada día a “mi vida”… para así escribir mejor. No es una excusa. Lo desearía con todas mis fuerzas, y sufro por no poder llegar ahí. Por otra parte, apenas he amado. No he tenido la oportunidad. Y sé que la ficción podría ayudarme, pero es que me da tanta rabia que lo único que vaya a tener en mi vida sea de mentira, que no me lanzo a escribir más sobre lo que sé que podría sentir… o hacer.
Ni un lobo se atrevería a seguir a su presa
por los senderos donde yo busqué el amor
Nosotras lo seguimos haciendo, o lo intentamos, cada una por su lado, como se puede y cuando se tienen ganas. Eso, sí, con una buena banda sonora, de esas que, por un segundo, te convierten en un ser casi invencible, casi feliz.
Con cariño,
alguien que también va siempre alerta.
P.D. Putas palabras que empiezan por “di”…
