
Este año he experimentado en varias ocasiones algo que nunca me había sucedido. En plena explosión emocional, en diversas situaciones y con audiencias totalmente opuestas, me han interrumpido con comentarios que nada tenían que ver con lo que (me) estaba sucediendo. Por ejemplo: «En ese restaurante se come muy bien» (Es una adaptación: prefiero no dejar inmortalizado aquel momento, y además esta versión viene a colación del texto).
Primero, te quedas como en “pausa”; sientes un frenazo de la locomotora, te caes del asiento, y te levantas por puro reflejo. Luego, puede que sueltes un bufido o que te rías a carcajadas. Me he convencido de que eso debe de pasar por algo, aparte de por elegir mal el momento y el interlocutor ;) (Hey! You live and learn, right?) Soy muy buena alumna, eso sí.
Aparte de un recordatorio de que hay que seguir echándole ovarios (más, más, ¿más?) me percaté de que hay otra faceta de mí que también sale ahí fuera, y la lía; o no, y pasará completamente inadvertida. Soy una persona creativa y últimamente me he sentido más inspirada. Primero por eso de las mariposas, y luego porque llevo muy mal no poder ser yo misma y tener que mostrarme a medio gas; e inconscientemente he sacado todo lo suprimido por otros canales, con más intensidad, y a modo de prueba (¿No quieres arroz? Toma dos tazas. Y si no…)
Cuando desarrollamos cualquier tipo de arte compartimos nuestras entrañas. Sacamos nuestras movidas más íntimas ahí fuera, a la intemperie. Claro que en ocasiones se inventan situaciones y personajes, pero somos nosotros quienes lo escribimos, lo pintamos, lo cantamos, quienes movemos los hilos… Y toda esa pasión, ese dolor, ese trabajo, y por último, la ilusión por compartirlos… seguramente pasarán desapercibidas. No tendrán ningún efecto en el exterior. Lo que probablemente ocurra es que la persona a la que le hayan llegado haga NEXT, e incluso se planteé si pide chino o pizza: otras movidas.
Pero eso no nos puede frenar. Yo me digo: «No te permitas negarte a ti misma». CREA, exprésate, haz lo que tengas que hacer, di lo que tengas que decir y siente lo que tengas que sentir.
Estoy aprendiendo a hacer alquimia, a dejar parte del drama para la página, para lo que creo y comparto (a veces). Y aunque me esté costando muchísimo, estoy aprendiendo algo muy necesario: a darle al next yo también, de vez en cuando. Aun así, y aunque haya intentado convencerme a veces de ello, me niego a vivir en un mundo en el que haya que venir llorado de casa (procuraré hacerlo a solas sin que me interrumpa nadie). Seguiré usando y transformando ese dolor para obtener algo bueno, hacerme mejor, conocer hasta dónde puedo llegar y lo que puedo sentir. Habrá momentos en los que no podré; entonces quizá, me pille comida para llevar.
JiJi (dic ‘24)
El póster es original de entonces. El pre-póster / pre-estado rezaba Me he puesto a escribir lo que pensaba sobre escribir y me he venido arriba. No esperéis algo a lo Jerry Maguire. (Lo sé porque así se llamaba el archivo descargado de Canva, y me he percatado de que tenía Maguire escrito mal: MacGuire, aunque creo que no llegué a subir ese pre-estado).
Ya ha pasado más de un año desde que escribí el texto (la versión original es de noviembre del 2024), desde que tuve la feliz idea de compartir el link de Google Drive por estado de WhatsApp, junto el póster, lo que me estuvo torturando durante semanas. Desazón. Dolor. Machaque. Catatonia. Fue subir este texto, y otro mucho más íntimo, lo que yo creí que tuvo consecuencias nefastas, lo que consideré (y a veces creo que aún considero) uno de los peores errores de mi vida (y que probablemente no lo sea tanto: mi vida ya es un puto desastre sin la ayuda de los estados de WhatsApp).
Afortunadamente, el momento del no-restaurante cada vez me queda más lejos en la memoria, y de hecho me he llegado a reír recordándolo (pobre Julio, sólo quería que me callara la puta boca… Y no, no se llama Julio, pero hay una historia ahí, cómo no).
Ese texto bisagra también lo publicaré dentro de la nueva categoría Recovery, llamada así porque es material recuperado de los confines tecnológicos de entre las diversas carpetas del portátil, la nube, etc.: cosas que tenía escritas desde hace tiempo desde una verdad y un corazón tan grandes y aparentemente poderosos, que he considerado sacar afuera por fin, en un foro muchísimo más adecuado, siendo más consciente de los motivos, y estando mucho más conforme con lo que hago.
Tuve mi época de querer llamarme JiJi. Me duró poco.



Debe estar conectado para enviar un comentario.