Aire fresco

Cuando me levanto me gusta dejar entrar el fresco de la mañana en la habitación. Lo fundamental es que se ventile bien, que entre oxígeno, que se renueve el aire. Ahora en invierno, no me importa que se quede fría, porque lo que también está ocurriendo es que se crea un ambiente nuevo, por estrenar, diferente al de ayer. Uno que se ha destilado en sueños y se ha quedado en la atmósfera: una atmósfera cargada de todo lo que se quedó sin respiración, los suspiros no exhalados plenamente, los momentos fuera de lugar, los pensamientos no alineados con mi ser, mi yo en un ay. Ahora está llena de inhalaciones plenas y espiraciones placenteras, que podrán acompañan mis ideas, ms actos y mis pequeños planes diarios, y me darán ese aire extra que necesitaré durante el día. Aaahhh hhhaaa…


4 respuestas a “Aire fresco”

  1. Cuando estaba terminando la entrada, m. ha entrado en la habitación a decirme (tres veces) que encendiera el radiador —casi nunca sube, hoy hace más frío—. Parecía que lo estaba logrando… pero el momento se ha jodido.

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  2. Una pregunta absurda-existencial… ¿Cada cuánto os dais cuenta de que respiramos continuamente? Cada hora, cada día, cada semana, cada mes, rara vez? Se admiten sugerencias del tipo «yo soy más de respiración lenta y profunda en zona montañosa, en la terraza, a las ocho de la mañana, mientras desayuno».
    Buena inhalación y exhalación respiratoria,

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    • Muy pocas veces.
      Hace unos meses tuve una experiencia «rara». Durante un minuto o dos estuve respirando con toda mi capacidad pulmonar. Al principio, cuando me percaté, me pareció rarísimo. No había ni un atisbo de angustia, ni de preocupación. Sólo unos pulmones que funcionaban a máxima potencia.

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