9.30 a.m

Ring Ring

—¿Eres Jimena B.? —dice un voz hasta arriba de lo que sea y con pinta de no haber dormido nada. Mmm, ¿qué hice anoche? ¿A dónde fui sonámbula otra vez? ¿En qué lío me he metido?

—Sí, soy yo.

—Tengo un paquete. ¿Esto dónde queda? Es que no encuentro la casa.

Le explico. Le digo que tiene que llegar hasta los cipreses, para dudar inmediatamente si sabrá distinguir entre un campo o un cementerio.

Llega en menos de un minuto y me obsequia con una visión de su culo tapado por unos calzoncillos que han visto días mejores.

DNI. Gracias. Buenos días. Adiós.

El bikini era lo que esperaba.

Esta noche, por si acaso, pongo el candado y escondo la llave. Me gusta bañarme a la luz de la luna, pero prefiero acordarme de cómo, cuándo y con quién.