Porque hay algo dentro de mí que no quiere morirse, que quiere experimentar, salir ahí fuera, manifestarse; algo que me grita, que me empuja, que no me deja en paz; algo que siente que tiene pleno derecho de existencia a pesar de haberse sentido abrumado y perseguido y puteado.
Ni la vida ni el mundo es blanco o negro, todo es gris con algunas pinceladas (o explosiones, aunque de esas no he visto muchas) de color. A mí me gustan las cosas bonitas, pero lo que más me gusta son las cosas de verdad.

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