
Etiqueta: reflexiones
-
Llego tarde a la fiesta. Lo sé. Mi opinión importa un pimiento (o una 🍆 ;). También lo sé. En cualquier caso, quería manifestarme al respecto, con una opinión poco popular, para variar. Y no es mi mejor post, lo sé.
Qué manía con querer cambiar a los hombres. Son lo que son, quieren lo que quieren y hacen lo que hacen. A veces son unos brutos, a veces hay que defenderse, y a veces hay que pasar por el aro, como ellos a veces, pasan por los nuestros (y no me refiero a la vagina). No nos rasguemos las vestiduras.
Un fantasma recorre las calles de la urba: cualquier día nos entran en casa. Contratemos al mejor sistema de seguridad para que no se nos cuelen cuando estemos fuera, o dentro. Es peligroso. No nos fiemos. Porque es así como actúan, porque así son. ¿Qué te puedes esperar de esa gentuza?
En cambio, mi templo sagrado, mi cuerpo, lo dejaré en manos del hombre 2.0, el rediseño del deseo masculino, la post-ética, lo que debería ser aunque no sea —la definición de «esquizofrenia» es creer que ocurre una cosa diferente de la que está ocurriendo… Aunque, quién coño sabe que está pasando realmente. Porque esto se mira, pero no se toca. [Y mientras tanto, él… ¡¡SE DESCOJONA!!] No pueden desear lo que desean. Esta mal. No pertenece a la nueva humanidad. No es… ¿no?
Me gustan los tíos que no llevan desodorante ni colonia. Si quisiera follarme un bote de Axe, me ahorraría la suscripción a Tinder y muchas horas de mi vida. Lo tengo clarísimo: prefiero saber cómo huele el tío al que podría tirarme en algún momento —aunque seguramente nunca lo haga. ¡Pero al menos habré tenido la oportunidad de haber olido a un hombre! (Si es que lo era…). ¿No se supone que ese es el principio? (En mi caso, el principio del fin).
Creo que ellos y nosotras podemos formar un gran equipo. y de hecho a veces OCURRE. Por supuesto que hay cosas que no están bien, pero me temo que nos hemos pasado: vamos arrasando. Tanto empoderamiento, tanto endiosamiento… que les estamos haciendo a nuestra imagen y semejanza. Y este es sólo un apunte breve: de la misma manera que nosotras tuvimos que pasar por el quirófano, ellos han de pasar por el gimnasio y participar de esa orgía de músculos emasculados. No sé si es venganza, equilibrio o autoengaño. Is there a problem with a little bit of calesthenics? Por supuesto que no. Claro que me gusta un poquito de… pero con moderación, con sentido, con un propósito individual y propio ante todo.
Hay muchas cosas que yo no puedo hacer y me encantaría que un hombre me ayudara a hacerlas. Y no pasa nada porque haya cosas de chicas y cosas de chicos. Y aunque no estén todo el día echando la lagrimita, también tienen su corazoncito: no son todos unos violadores en potencia. (Qué pena no haber hecho una foto de aquel cartel en un edificio institucional, daba pavor).
Si alguna vez tengo novio y no le gusta que le llame así, y se refiera a mí como «su pareja» exclusivamente y nunca como su novia, dejará de ser mi novio. No soporto esa palabra, pareja. Pfff…
Perdón por esta perorata. Si esta entrada sirve para que volváis a ver Pactar con el diablo me daría por satisfecha ;)
-
A veces visitar un blog nuevo es como llegar a un bar de pueblo a las 4 de la tarde un día entre semana.
Te tomas algo, vas al baño, entras en calor, y reanudas la marcha.
En el ambiente, una sensación de What the fuck am I / are you doing here?
-




Hoy me veía bien y me he hecho unas selfies. Suelo fotografiar el reflejo en el espejo porque casi nunca me veo bien en las propias selfies. Estaba tan emocionada haciendo el tonto que no me he percatado de que el espejo estaba lleno de mierda.
¿Cuántas veces me veo reflejada en un espejo sucio? ¿Qué imagen tengo de mí? A partir de ahora, voy a limpiar el espejo todos los días. Me voy a regalar una visión más limpia de mi misma. En realidad, llevo ya un par de semanas interiorizando esa idea, pero hoy me he percatado de que la porquería real no me estaba ayudando, y el simple hecho de limpiarlo me va a acompañar en esta nueva forma de pensar.
(¡Esta es mi entrada 50!)
-
He tardado en reaccionar. Soy consciente de ello. Cuando pasó debía ocuparme de otras cosas (esto no es más que un pasatiempo, ¿no?) Es más, seguí como si no hubiera pasado nada.
Eso de seguir como si no hubiera pasado nada y quedarse con cara de alelada puede convertirse en un fuerte hábito e instalarse en tu modo de ser. Se crea un halo invisible pero reconocible, palpable.
Hace algún tiempo me pasó algo parecido, aunque el foro era completamente diferente. Pero veo que da igual. Entonces no me respetaba lo suficiente, creía que no me merecía ciertas cosas, que tenía que pedir perdón por haber actuado con demasiado entusiasmo. La inseguridad no me dejó ver las cosas claras. Sólo acertaba a explicarlo de una manera: yo había hecho algo mal. A pesar de ser algo muy importante para mí en aquel momento, me quedé ahí, como una estúpida, sin preguntar «¿Qué cojones ha pasado?». Al menos en esta ocasión que relato hoy, llegué a manifestarme de alguna manera cuando ocurrió, aunque no sirvió de nada, como explico más adelante.
Recientemente he decidido dejar de ser una víctima de cualquier tipo. Mi tolerancia al abuso, aun en su más mínimo grado, se está agotando, aunque el término es excesivo para este episodio: «recochineo» o «falta de respeto» serían más adecuados.
¿Por qué alguien te propondría algo sin querer que suceda realmente?
Si a mí me dicen algo parecido a «Tenemos que hablar», yo entiendo que hay una disposición hacia la comunicación —y eso que esas tres palabras son bastante mal recibidas por lo que habitualmente suponen—. Pero supongamos que no hay nada delicado que discutir: deberíamos considerarlo como una invitación a compartir cierta información, en principio.
Tras considerarlo unos instantes, no vi descabellado iniciar esa comunicación, tomar la iniciativa, realizar algún tipo de acto lingüístico por el medio que fuera. Mandé un email, sólo una frase en el asunto, cuerpo vacío. No obtuve respuesta o reacción de ningún tipo. Vacío. Cuando expresé mi desconcierto —me repruebo haberlo hecho con cierta guasa y calificando el acto como simbólico, subestimándome así a mí misma— respondiendo a ese comentario de Tenemos que hablar, me devolvió aún más vacío.
[Lo que no sabéis, ni él tampoco, es que yo había escrito un email con bastante texto unos días antes, que no había sido entregado porque me equivoqué de dirección de correo electrónico: las hacker-hadas siempre intentan ayudarme. Decidí cancelar. Ese Tenemos que hablar hizo que volviera a replantearme la comunicación.]
Paralelamente se desarrolló otra conversación que acabó literalmente con «No leas [eso]. Haz algo útil con tu vida. Eso que ya estás haciendo». ¿No quieres paternalismo? Toma dos tazas. ¿Con eso que ya estaba haciendo se refería a hacer el gilipollas?
¿Acaso consideró que necesitaba una lección disfrazada de cierta pseudo-condescendencia o tan solo se trata de puro vacileo gratuito?
¿Es que todo es una pose? ¿Qué hay de verdad ahí fuera?
Encima, sospecho que algún comentario mío varias semanas antes fue eliminado. Aquellos días no tenía bandwidth para dedicarle a esas tonterías, aunque precisamente eran mi única vía de escape, y por eso la voz que me decía: «Jimena, deja de hacer el subnormal de una puta vez, hostias» no la escuché. Reconozco que soy muy lenta en determinados procesos. Me tomo mi tiempo, degusto cual buqué un desaire. ¡Que hace dos días le he dado un like a una entrada! Porque me gustó y porque escribe bien. Me falta algo o alguien que me grite: «¡Se están cachondeando de ti! ¡Estás haciendo el candao!» (Tomad variedad lingüística geográfica).
Quizá pensó que debía aprender que en el mundo hay círculos exclusivos y delimitados para ciertos tipos de personas especiales —donde quieren que te asomes y que les des eso imprescindible para que sigan vivos, pero… this is members only. Creo que eso ya lo sabía, y nunca podría ni he querido pertenecer a esos cogollitos. Prefiero quedarme en esta parte del mundo, más prosaica, más vulgar, menos cool, menos chic: en las antípodas de la société cultural de la capital. Desconozco si su modo de preceder se debe a la adscripción a tales grupos o es innato a su persona. Me da igual.
Hay muchas cosas que no sé, otras que sí, y otras que sé antes incluso de percatarme de que las sé, aunque las quiera obviar. Luego están las que no se aprenden, se saben por instinto. Posiblemente haya habido algo de eso.
Pienso que doy demasiadas oportunidades y no veo el bombardeo de señales, o no las quiero ver. En el fondo de todo esto está el respeto a mí misma, o más bien, la falta de él. Por tanto, el verdadero objetivo es actuar respetándome siempre. Puede que así, por la magia del espejo, deje de tener que enfrentarme a esas «faltas de respeto» ajenas.
Ya dijo Esquilo que se aprende sufriendo. Ahora que ya he asistido a unas cuantas clases de «Cómo reaccionar al vacileo 101» y «Respétate de una puta vez 101», estoy experimentando cambios, y esta entrada es una muestra.
-
Ya lo dije en los comentarios. Qué bonito cuando inspiras a alguien en positivo. Creo que eso es de lo mejorcito que te puede pasar en este momentito que es la vida, que puede parecer eterno o efímero, depende a quien preguntes y cuando lo preguntes.
Esto también pasará. -
No éramos Joel y Idabel.
No bastaba con ir llorados de casa, no; ni siquiera podíamos decir que a veces lloramos (pero no se lo digas a nadie). Aunque lo hice, a base de bien, y sin derecho a réplica —a darte un tortazo porque habías visto que era exactamente lo que parecía ser*.
Ya no puedo recordar mi peso sostenido por ti, cuando descendíamos hacía el arroyo, y es como si nunca hubiera ocurrido.
No sé si quiero dejarlo todo atrás; me resisto a abandonar el jardín, porque allí podrías encontrarme, mientras yo me pierdo.
En un sendero nunca transitado, se pueden empezar las cosas de nuevo.
Pero no somos Joel y Idabel.Quiero ser la persona que no necesita ser otra persona para que a ti te interese, para que tú la quieras.
Puede que ya lo sea, aunque no pueda verlo.
Quiero ser la persona que no necesita otra oportunidad, porque la oportunidad se la da ella misma.
Porque me lo merezco.
(*) Si alguien pilla esta referencia, le doy un Sugus (no va a ser todo literatura americana fina).
-
Hoy me ha sonado en la reproducción aleatoria la canción Welcome to the DCC, de Nothing But Thieves, unas siete veces. Eso me da que pensar. ¿Qué dice esta canción que debería atender? Repasando la letra, y aunque sea en efecto una canción sobre un lugar distópico, y sean precisamente esas mensaje lo que el régimen de turno quiera implantar a los habitantes de ese mundo de mierda, en definitiva, se trata de que puedes hacer que algo pase si crees en ello. Y esa teoría, o enfoque astrológico, es lo que justo acabo de descubrir en una web de mano de una chica que me ha fascinado (la chica, y la web). Sólo hace un par de días que di con ella, pero ese cambio de pensamiento, esa práctica mental, parece que, mágicamente, ha atraído a su vez un refuerzo de la propia teoría en forma de letra de canción, aunque, repito, en la canción sea una crítica de un posible lugar distópico (bueno, posible lugar distópico, más bien probable lugar conocido ya) en el que publicitan un lugar mejor a ese, un lugar al alcance de la mano, o más bien, de la mente. (Deconstruyendo porque me sale de ahí).




Ya que podemos pensar lo que nos dé la gana… Mientras intentamos salir de esta lo mejor que podemos, ¿qué hay de malo en pensar en que nos gustaría algo mejor y darle un poco de forma?
Me niego a pensar que esto sólo es un paseo por un río infesto en el que las únicas palabras que lo abarcan todo sean «The horror, the horror».
Más sobre el soñar y crear, en esta entrada anterior.


Debe estar conectado para enviar un comentario.