Sonrisas de tierra, cuando me doy cuenta de que, de una manera muy a mi manera, formas parte de mi vida real, y aunque no estés a mi lado, la montaña me hace pensar en lo que eres, y en esos lejanos caminos que una vez exploramos. La tierra me recuerda inevitablemente a ti, y siempre lo hará.
Sonrisas de fuego, las que dibujaría mi cara si alguna vez me llegaras a escribir «Estoy llegando», «Me ha gustado estar contigo», «J’ai hâte de te voir».
Sonrisas de agua, las que dibujan mis dedos cuando te siento dentro de mí.
Sonrisas de aire caliente, las que cierran el círculo. Sentencian. Absuelven momentáneamente… y condenan, siempre condenan a la próxima vez.
Sonrisas de aire frío (x)
