Ventana indiscreta

Noches diferentes: entre edificios, no montañas.

Recuerdos de otras vidas vividas. Estanterías de los 90, abarrotadas.

Las terrazas de noche, el único respiro.

Ver sin ser vista (y sin prismáticos).

Dormir al raso.

Las sandalias nuevas que he empezado a domar. Me han hecho heridas.
Iba a subir una foto. Al final ha sido más fuerte el instinto
que me recuerda que no debo compartir fotos de mis pies (…).


Me he dado cuenta de que Rear Window me pone de muy mala hostia.
No me acuerdo si me pasaba hace 20 años (quizá no me daba cuenta con tanto blablablá)

A la espera de otros caminos.