La AI tiene una idea de la verdad un poco distorsionada. Ella sugiere, mejora, estiliza, y te acaba poniendo unas tetas que no tendrás en la vida. Bastante ayuda ya el bañador. No ha habido manera de ponerlas en tamaño real en el grabado de la portada. Si alguien quiere ver la original, la dejo abajo.
Haber publicado cien entradas se merece una entrada retrospectiva, aunque no me siento así, jajaja. He aprovechado a revisar las categorías, algo que tenía pendiente, así que he podido recordar entradas antiguas, y seleccionar unas cuantas que considero relevantes: algo parecido a lo que hice con mis 50 primeras entradas, aunque sin darles una categoría de la más… Sin etiquetas.
Sonrisas II no es el título que le correspondería a esta entrada, el cual no me cuadra desde el primer momento. Cada vez que lo veo, le doy vueltas porque… no me está permitida ni una mínima impostura, que ya venía de la entrada Sonrisas I. Hay algo ahí. No sé qué es.
Hace muchos años tuve un amigo —uno que no quería nada más, lo que es raro— que, poniéndome el dedo índice en el chakra del tercer ojo, me espetó: «¡¡A ti, Jimena, hay que follarte por aquí!!». Sin reproches ni cachondeos.
Era un hecho.
Hoy en día creo que sigue siendo igual, pero quizá con menos intensidad, porque me apasionan muchas más cosas que antes, que no son necesariamente intelectuales, ni pasan porque me validen como mujer inteligente: lo seductor es que se den cuenta y no lo mencionen.
Además, ahora es absolutamente necesario que haya deseos de empotramiento —mejor sin golpes, que a mí me salen cardenales con nada—.
No es que un aspecto haya perdido interés para completarlo con otro. Esa segunda parte es nueva. Es la mujer de la que ha he hablado en alguna ocasión en la que me he convertido, que no sabía que podía ser.
¡¡Esta ha sido mi entrada número 100!! ¡Quién lo hubiera dicho! Vaya casualidad…
Tengo muchos asuntos pendientes en wordpress, pero no he podido atenderlos esta semana y no sé si mañana me dará para todo. Desde luego, no me esperaba que acabaría escribiendo Adán castrado antes de todo eso, aunque la idea de esa entrada la tenía desde hace semanas.
Bear with me… Estoy deseando contestaros a todos. De momento, ¡GRACIAS!
Y hablando de esa entrada…Imagínate que la frase «Is there a problem with a little bit of calesthenics?» la dijo con esa media lengua Alexandria, la pequeña gran protagonista de The Fall —película de Tarsem— y que fue encarnada por Catinca Untaru, que no siguió en el mundo del cine y está totalmente desvinculada al famoseo.
Ello me recuerda que hay posibilidades de brillar, influir en alguien o algo en algún momento, ser parte de la historia, sin tener que mantener en el tiempo ese brillo, y poder hacer después lo que te dé la puta gana. No tenemos que sostener ningún legado. Digo esto con conocimiento de causa: en su día tuve mis momentos en la red, a una escala pequeña y en unos círculos muy específicos y al cabo de los años, me reclamaron no sé qué hostias.
De hecho, abrir el blog supuso dejar de esconderme de aquello.
La vida es eso que ocurre mientras haces planes. Esa frase la vi en un mural en una película que me sorprendió gratamente, KUFFS. Poli por casualidad,. Tiene un argumento entretenido y es muy divertida; es raro que yo me ría viendo una peli, y esta me hizo reír. Acabo de descubrir que a frase se atribuye originalmente a John Lennon.
Mi siguiente entrada es una de las más importantes para mí, y eso que empezó como algo micro: tan solo la idea original, cuya voluptuosidad parece que he querido hundir entre algodoncitos y cojines —referencias mitológicas, explicaciones y otras gilipolleces. Supongo que lo necesitaba: contarme a mí misma lo que ha ocurrido y dejar constancia de mis avances.
Quería anotar esto aparte. También comentar por qué escribimos lo que escribimos forma parte del propio blog. Me parece interesante, no tanto por los lectores, que en mi caso sé que alguno hay, sino por los que escribimos.
Si le dedicamos algo de tiempo a pensar por qué hacemos lo que hacemos… quizá nuestro esfuerzo y energía nos aporten mucho más, y aprendamos a dejar de hacer lo que no nos conviene.
Y estaba un poco reticente a publicarla por fin, no sólo por el contenido de la entrada, en el sentido de que una vez publicada, no habría vuelta atrás a mis sentimientos. Además, le he conferido a toda esta historia un estatus que roza el misticismo, y que me he propuesto desmitificar. Escribir de ello me ayuda a conseguirlo.
Solo hace medio año que empecé el blog, pero parece que ha pasado muchísimo tiempo.
He escrito desde tres lugares distintos y cuatro casas diferentes (son en realidad dos lugares, al irme y volver pensé por eso en el número tres).
Si tuviera que hacer balance, diría que estoy contenta con lo que me ha proporcionado. De hecho, creo que me ha dado más de lo que esperaba. Tengo ganas de seguir, con más entusiasmo y más intensidad.
Gracias a los que seguís el blog, a los que lo visitáis eventualmente y a los que en algún momento habéis pulsado «Me gusta».
De entre todas las entradas me es difícil escoger mis preferidas, porque cada entrada lleva la energía y la ilusión de un momento… aunque hay algunas bastante prescindibles.
Curiosamente, la primera entrada del blog es un texto escrito hace mucho tiempo dedicado a una persona que he sacado definitivamente de mi vida durante estos meses —llevaba mucho fuera, en cualquier caso—. ¿Cómo y por qué? En pocas palabras: que te nieguen ayuda cuando más la necesitas y la consiguiente decepción hace milagros. Me da rabia que eso esté ahí, y encima con ese carácter inaugural. No negaré que es útil para saber dónde he estado y no quiero volver. Supongo que en eso consiste un diario… En un registro de lo que fue bien y no tan bien… y decirse bajito «Pudiste, puedes, y podrás»
Debe estar conectado para enviar un comentario.