No sé qué me ocurre, pero no logro ponerme a escribir y publicar algo decente. Me siento aterrizando aún… Tengo ideas, pero me falta algo… No sé si será energía (volver a tratar de que no me controlen todo el día, entre otras cosas, cansa mucho); influye haber vivido en 7 casas en los últimos 4 años —en esta, que parece ser algo más definitivo, por ser la casa familiar final, aún estamos poniendo las cosas en orden—; adaptarse a tantos sitios nuevos cansa: de nuevo, una habitación/vida que tengo que llenar/ordenar/organizar. Por otra parte, me estoy recuperando de la caída. He tenido dos veces la regla aquí y no sé ni cómo ha pasado el tiempo tan rápido… Estoy a 1000 metros más de altura: he pasado de estar al nivel de mar a estar rodeada de montañas. O quizá sea la posición de los astros: estamos en época de eclipses, Júpiter entra directo en Cáncer… Necesito fluidez mental… Necesito conectar con lo que tengo delante… O mejor aún, desconectar de todo completamente.


3 respuestas a “Eclipsada”
La montaña es mágica, ya verás. Bueno, quizás no mágica, pero sí que es algo sabia, como una abuela, o una abuela de una abuela.
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Cuando invitas a las palabras al baile, ellas eligen la música. Puede que los ojos necesiten conocer antes el paisaje, pero las ideas encontrarán la forma de expresarse. Siempre lo hicieron.
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Siete casas en los últimos siete años… Eres fiel seguidora del mítico Paul Auster (autobiografía «Diario de invierno», cerca de veinte mudanzas).
Feliz casa posiblemente definitiva,
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