Suscríbete para seguir leyendo
Suscríbete para obtener acceso al contenido íntegro de esta entrada y demás contenido exclusivo para suscriptores.
Suscríbete para obtener acceso al contenido íntegro de esta entrada y demás contenido exclusivo para suscriptores.

También he cambiado el fondo de escritorio del portátil. Es un camión amarillo que avisté hace unas semanas cerca de casa. Era hora de quitar el que tenía de Algeciras (también con agua). Además es bastante apropiado para la situación que estoy viviendo.

Recientemente he cambiado mi fondo de pantalla de móvil. El anterior era una foto en un parque que daba al mar en Algeciras. Quería que el fondo reflejara el lugar que me rodea. Mi mente ha dejado de estar allí, por fin.
Quedé con uno de Tinder que estaba bastante fascinado por el hecho de toparse tantas veces con horas tipo 11:11. Yo le dije que era porque estábamos mirando el móvil continuamente. Desde entonces, cada vez que veo esas horas, me acuerdo de ese detalle: es que hizo mucho hincapié en el asunto. Yo no soy muy asidua al aparato, a no ser que esté escuchando música. Estas últimas semanas hice un montón de pantallazos de las horas siamesas o simétricas (12:21, por ejemplo). Justo hoy he vuelto a coger el móvil a las 19:19 otra vez.
Cuando veo el diente de león pienso en qué buena idea sería una app que se llamara «Blow me», para mandar todo lo que me sobra a la mierda.
Nada de esto hubiera pasado si ese día nos hubiéramos ido al faro y nos hubiéramos quedado por el camino. No en plan caída-del-coche-por-el-acantilado-al-atardecer, que alguna posibilidad había, puesto que para llegar allí hay que pasar por una carretera sinuosa con vistas imponentes, sino porque un kilómetro antes hay un paso-puente sobre un cañada de un solo carril y sin apenas visibilidad, y nos podíamos haber pegado un carajazo contra otro coche, pero sin que luego de allí saliera una amistad reforzada como les ha pasado a Supersubmarina (en mi caso, si me jodo en un coche, no habría amistad verdadera de esas que venden libros). Yo, en cualquier caso, hubiera preferido un tórrido romance*.
Por supuesto, al Faro Punta Carnero, ese sitio que comentó que era muy bonito y que puso sobre el mapa —tipo «Podríamos haber ido allí si lo hubiéramos pensado antes», y que se acabó convirtiendo en otra idea de sitios a los que ir sola: debo parecer bastante autosuficiente— acabé yendo yo sola, cuatro o cinco veces, jugándomela por el camino. Estoy muy orgullosa de mí misma porque hasta entonces solo había cogido el coche en Algeciras para lo imprescindible**, y desde aquella cita empecé a moverme un poco, por gusto, para explorar y hacer cosas que me apetecían.
-*- ¿Cómo en Sexo, mentiras y cintas de video? Soy algo más standard en ese sentido.
-**- Cambiar los neumáticos porque tenía que pasar la ITV en breve, que vaya espanto llegar al sitio de la ITV. Por cierto, por culpa de la pegatina de la ITV volví a verle en la calle, como si no hubiera gente y metros cuadrados y segundos en el día. Pero ya no duele. Más bien es una anécdota que me ha ayudado a darme cuenta del tipo de hombre que quiero a mi lado: ese que no saldría corriendo porque te ve con unas pintas de mierda y después de haberte pegado una llorera. No es que saliera corriendo. Realmente lo que recuerdo es la dosis de refuerzo de tendrás-que-seguir-yendo-sola-a-los sitios. Llega un momento en que una se cansa de tener que estar seduciendo todo el rato y de todas las maneras posibles. Y como no necesito a nadie que me lleve a los sitios, pues en eso voy a poner mi energía, aunque a veces me gustaría ir acompañada, pero bueno, qué más da. Tampoco es para tanto, ¿no?






(Fotos de días diferentes)
Aprovecho para avisar de que he cambiado un poco el aspecto del blog y el «acerca de».
Pues bueno, resulta que me iba a quedar solo con el bikini. El bañador ni me lo probé: fue sacarlo de la bolsa y volverlo a meter… Pero decidí darle una oportunidad y… ¡qué sorpresa! Me encanta 🤩
Así que me puse a hacer el candao, como dirían en Cádi(z).
Sin maquillarme ni ná.
Y como CANVA lo carga el dIAblo, apaga… y vámonos que nos vamos.



Está claro que la AI tiene visiones de la realidad muy diferentes: te ofrece todo un caleidoscopio… aunque nunca acierta del todo. Pero bueno, te apañas, te haces una idea… Total, la realidad está sobrevalorada.
La más conseguida es la acuarela nº 2, aunque me ha puesto una copa C,
como en casi todas 😜 Y el primer grabado es casi como yo me veo en el espejo aunque nunca salga así en las fotos… Será que no soy así del todo 😅
Total, ya que estamos en nuestro verano, no descuidemos lo que ya tenemos.


27 de julio de 2025 (primer post – borrado hace unos días)
7 de septiembre de 2025 (revisión de la historia, borrada y recuperada: no quiero ser la persona que piensa así / No caí entonces: ayer la peli FRACTURE me recordó esta edición, y me he decidido a re-publicarlo definitivamente, tras la lectura del último post de Sheila)
Por cierto, al final siempre acabamos llegando a un lugar que ni nos habíamos planteado —puede que hasta mejor—, por nuestros propios medios, y sin esas personas que hemos idealizado acompañándonos.

Encima salió TWIN PEAKS a colación. Los leños * me hicieron mencionar al enano… Lo que significa que cada vez que pienso en la serie… Hace poco me atreví a verla de nuevo. Es curioso observar cómo se ven las mismas cosas años después… solo que ahora tiene un recuerdo asociado que antes no tenía.
Joder.
* El resumen es que desperdicié una buena oportunidad por pasarme de prudente—aunque hubiera sido una sugerencia de una sugerencia—. Lo dicho, «retrasada».

Can we rely on the signs we leave while we’re dreaming?
¿Nos fiamos o qué?
How can you embrace reality in a place that seems unreal?
Porque este sitio lo es: irreal.
A veces solo quiero soñar,
y dejar que el mar me lleve un lugar mejor,
siguiendo las pistas de mis sueños,
como la espuma de mar.
Si es real o no, que lo decidan las olas.