Sin copiloto

Nada de esto hubiera pasado si ese día nos hubiéramos ido al faro y nos hubiéramos quedado por el camino. No en plan caída-del-coche-por-el-acantilado-al-atardecer, que alguna posibilidad había, puesto que para llegar allí hay que pasar por una carretera sinuosa con vistas imponentes, sino porque un kilómetro antes hay un paso-puente sobre un cañada de un solo carril y sin apenas visibilidad, y nos podíamos haber pegado un carajazo contra otro coche, pero sin que luego de allí saliera una amistad reforzada como les ha pasado a Supersubmarina (en mi caso, si me jodo en un coche, no habría amistad verdadera de esas que venden libros). Yo, en cualquier caso, hubiera preferido un tórrido romance*.

Por supuesto, al Faro Punta Carnero, ese sitio que comentó que era muy bonito y que puso sobre el mapa —tipo «Podríamos haber ido allí si lo hubiéramos pensado antes», y que se acabó convirtiendo en otra idea de sitios a los que ir sola: debo parecer bastante autosuficiente— acabé yendo yo sola, cuatro o cinco veces, jugándomela por el camino. Estoy muy orgullosa de mí misma porque hasta entonces solo había cogido el coche en Algeciras para lo imprescindible**, y desde aquella cita empecé a moverme un poco, por gusto, para explorar y hacer cosas que me apetecían.

-*- ¿Cómo en Sexo, mentiras y cintas de video? Soy algo más standard en ese sentido.

-**- Cambiar los neumáticos porque tenía que pasar la ITV en breve, que vaya espanto llegar al sitio de la ITV. Por cierto, por culpa de la pegatina de la ITV volví a verle en la calle, como si no hubiera gente y metros cuadrados y segundos en el día. Pero ya no duele. Más bien es una anécdota que me ha ayudado a darme cuenta del tipo de hombre que quiero a mi lado: ese que no saldría corriendo porque te ve con unas pintas de mierda y después de haberte pegado una llorera. No es que saliera corriendo. Realmente lo que recuerdo es la dosis de refuerzo de tendrás-que-seguir-yendo-sola-a-los sitios. Llega un momento en que una se cansa de tener que estar seduciendo todo el rato y de todas las maneras posibles. Y como no necesito a nadie que me lleve a los sitios, pues en eso voy a poner mi energía, aunque a veces me gustaría ir acompañada, pero bueno, qué más da. Tampoco es para tanto, ¿no?


(Fotos de días diferentes)