Encima salió TWIN PEAKS a colación. Los leños * me hicieron mencionar al enano… Lo que significa que cada vez que pienso en la serie… Hace poco me atreví a verla de nuevo. Es curioso observar cómo se ven las mismas cosas años después… solo que ahora tiene un recuerdo asociado que antes no tenía.
Joder.
* El resumen es que desperdicié una buena oportunidad por pasarme de prudente—aunque hubiera sido una sugerencia de una sugerencia—. Lo dicho, «retrasada».
No sé cuándo voy a apagar el móvil sin procrastinar. Siempre pienso que por un guiño mágico, desde una dimensión en la que seguramente habite mi ángel de la guarda, al que estoy muy agradecida, puede que te dé por ponerme un WhatsApp a esas horas en las que solíamos escribirnos. Ufff, esa perífrasis la he usado muy libremente. Qué curioso que diferentes personas usamos las mismas palabras para explicar la misma situación de forma diferente, los mismos fonemas… Es lo mismo, pero no es lo mismo.
Como soy social-life free y professional-life free, me puedo permitir apagar el móvil pronto, pero esa posibilidad inventada diaria me deja lingering… from what could be, and never is. A veces se me olvida que no lo he apagado y se queda toda la noche encendido.
Muchas de las cosas que hago a diario, ya sean grandes —más bien medianas—o pequeñas, las pongo bajo el cristal de lo que tú considerarías bueno. ¿Le gustaría? ¿Estaría orgulloso de mí? ¿Este hecho hubiera hecho que las cosas hubieran sido diferentes? ¿Y si hubiera esperado a haber hecho esto o aquello antes de acercarme a él? Es como estar bajo la atenta mirada de unos ojos que en realidad ni siquiera quieren mirarme. Critico cada fracaso bajo el yugo invisible de lo que pudieras pensar, si pensaras en mí.
Porque ya ha pasado mucho tiempo, mucho… Ahora ni siquiera un día nublado podría hacer que mi recuerdo te acosase. En caso de que muy de vez en cuando lo haga, espero que no se te quede una mueca de disgusto, sino incluso de algo casi parecido al cariño. ¿Pero de qué coño estoy hablando? WHAT!? Cuando me permito tener ese tipo de pensamientos, ¿estoy siendo generosa conmigo misma, me estoy dando algo de consuelo… o me estoy hundiendo más en la miseria? Me decanto por lo primero. Las guerras se ganas batalla a batalla, o sea: día a día.
Hice todo lo posible. Por meter la pata y por solucionarlo y por volver a estropearlo. Eché el resto. Fui lo más ingeniosa que pude. Hasta llegué a pedirte una revisión de examen —literalmente—. Tardé horas en escuchar la respuesta a esa petición. Y me la concediste, al menos en principio. Quizá no quise leer entre líneas aquel audio que me catapultó a donde nunca había llegado en mi vida (sin contar YesAsia, Ayumi, y toda aquella Story) para luego hacer el recorrido en sentido contrario. Estuve mucho tiempo en la puerta del despacho esperándote. Y ya no reclamé una décima más. Desistí. Lo dejé pasar.
Yo: «Atención: si vienes, hay obras» (Prosaico, pero real). Tú: «Gracias por la información 😉»
😉 , el emoji para nadar y guardar a ropa.
Por una casualidad de la vida tienes dos nombres. Después de días, semanas, lo que dio para horas y horas contando lo sucedido [suceso principal: la cita en la que más he metido la pata en mi vida; sucesos posteriores: encontrarte de casualidad un mes después en la calle después de haber estado llorando lo más grande porque estaba convencida de que mi vida había sido una mierda debido a la errónea decisión de no seguir adelante con la operación de pecho hace 20 años – ESAS COSAS PASAN, que vas al gimnasio echa una mierda después de un bajón tremendo y ZASCA, te encuentras al que crees que habría sido el hombre de tu vida, Y ENCIMA ESTABAS GUAPÍSIMO, seguro que habías follado); pedirte quedar otra vez y sí, pero no, etc…], después de muchas lágrimas y risas (porque a veces, recordando el suceso, era imposible no reírse preguntándome cómo cojones pude llegar a decir ciertas cosas el día que quedamos), debido a su memoria selectiva, mi señora madre había olvidado tu nombre (tampoco es que le reproche este olvido). Intentando recordar propuso el nombre de Julio. «No, no se llama Julio, pero gracias, ¡GRACIAS!». Porque al retirar tu nombre real de nuestras conversaciones, tu imagen se diluía ya no solo por el paso del tiempo, y tu poder sobre mí empezaría a perder algo de fuerza.
Pero Julio tardó en aparecer. Al principio, y como el universo tiene mucha retranca, estuve semanas expuesta a tu verdadero nombre, al que reaccionaba como un resorte. Afortunadamente, ha dejado de asaltarme, pero tal y como explico aquí, estás sobre mí (como una sombra o los ojos del oculista de Gatsby). Se acaba de cumplir un añito y medio de aquel día, y aún puedo experimentarlo, avergonzarme, emocionarme y arrepentirme como si hubiera sucedido ayer.
Hace un par de meses, hablando con la señora, me justificaba, explicando que todavía te tenía muy presente y te ponía de excusa: «Es que con lo de Julio…». Su respuesta hizo que estalláramos en carcajadas: «Sí, con lo de Julio, y Agosto, y Septiembre…» Porque sí, esto está durando más de lo que pensaba, y ha tenido más impacto de lo que hubiera imaginado. Recuerdo perfectamente que por unas horas o un par de días te había dado por perdido sin ningún aspaviento. No ha cuajado. Vale. Pasando. ¿Por qué volviste a aparecer para ponerlo todo patas arriba?
Intuía que algo fuerte estaba ocurriendo. Días antes de vernos acabé llorando en casa pensando en el desenlace de una historia imaginaria, de esas que no son realmente historias, sino «el devenir de mi vida» (!) que se sucedía en mi pensamiento con una naturalidad apabullante. Es lo que tiene Francia: todo está permitido, es más natural y queda mejor. Más que la historia, lo que recuerdo es la intensa emoción que me provocó el llanto, eso que mi personaje había acabado sintiendo en aquella comida imaginaria. Cuando me he planteado reproducirla, no logro acceder a aquella emoción, como si se interpusiese una hoja de papel carbón gastado entre aquel momento tan vívido y el presente.
Y no, no se me pasa. Da igual donde vaya. Eso de que cambiar de aires es bueno para superar u olvidar es una falacia. Como dice Proust en Por el camino de Swann, «en los lugares nuevos en que las sensaciones no están amortiguadas por la costumbre reanimamos, fortalecemos un dolor».
No soy digna de ser tu novia (ni nada de nada, al parecer) pero un audio tuyo bastará para sanarme.
¿Soy una bandera roja andante? No creo.
Tengo muchísimas cosas buenas, y además, ahora que no me lee nadie, creo que el sexo se ha perdido algo grande conmigo. Sé que con un poquitín de práctica, hacer el amor conmigo hubiera llegado a ser una puñetera obra de arte. (Virgo ascendente Sagitario, no digo más…).
P.D.: Lo nuestro no ha llegado ni a un polvo vacío. La posibilidad de que aún pudiera ocurrir es otro lingering…
P.P.D.: Mientras tanto, en los comentarios… Jimena haciendo coaching… Joder… ¿Cuándo me aplicaré el cuento?
P.P.P.D.: Hubo algo energético oscuro en todo aquello. Se me olvida que esa casa no estaba limpia. Estoy convencida. Sé algo de casas. Quiero decir que seguramente no toda la culpa fue mía. Y tampoco conviene por ahí que yo esté bien: «Demasiado brillo».
Nota: los nombres de los días de la semana y los meses del año comienzan por minúscula. He optado por la mayúscula porque en la historia hacen las veces de nombres propios.
SPOILER: No os perdáis una próxima entrada que es la cara B «Me río por no llorar» de esta que habéis leído.
El domingo pasado me levanté a las 5. Terminé de bajar todas las cosas al coche, con la suerte de que ya no estaba lloviendo y pude hacerlo tranquilamente. Me encantan las ciudades un domingo a esas horas. Están limpias, vacías, son la promesa de…
The city seen from the Queensboro Bridge is always the city seen for the first time, in its first wild promise of all the mystery and beauty in the world.
No sé yo si alguien que llega al puerto de Algeciras en barco tiene esta sensación… Jajajaja… Lo digo porque yo vivía por esa zona, y mi coche estaba en frente del puerto, en el Llano Amarillo —creo que ya he mencionado este parking público, un sitio en el que me han sucedido… cosas extrañas pero bien. Por cierto, resulta que compré una camiseta con esa cita de la novela, y yo ¡¡¡sin saberlo!!! Los diseños de las camisetas pueden ser lo más random del mundo. Aunque en este caso iba a colación, solo que estaba oculto…
Bueno, como yo no soy F. Scott Fitzgerald, queescribió cosas como «Ninguno de nosotros podía ignorar el apremio estridente y metálico del quinto comensal», os tendréis que conformar con lo que hay. También podéis leer El gran Gatsby. Qué novelón, joder 💛
Cuando terminé de bajar todo, me grabé dejando la habitación de alquiler —porque el casero estaba missing in action desde hacía semanas. Me fui, por fin, de un piso en el no pude ducharme en los dos meses que estuve allí. Lo hice un par de veces, pero meter los pies en agua a temperatura de infusión que se ha quedado fría en un baño-cueva tiene sus consecuencias. Tener que ir al gimnasio (al que pensabas apuntarte) a ducharse es un fastidio. Como ha llovido lo más grande, muchos días tenía que claudicar y lavarme en casa por partes, porque no podía volver a casa echa una sopa. Quero pensar que lo poco que entrené durante ese tiempo me ha servido para reforzar y mantener mi estructura, que ha sufrido un percance…
Me largué del puto piso, eché gasolina de la barata y cogí carretera y manta.
A día de hoy el casero sigue vacilándome respecto a la fianza. Ojalá pudiera publicar el audio que me ha enviado. Un sick de mierda, es lo que es.
Podría contar mucho sobre lo que me ha supuesto estar compartiendo piso, en ese y en el anterior. He llegado a una conclusión que se resume en una palabra: CARAVANA. Ya sé lo que es estar sin ducharme en condiciones, así que estoy preparada para la vida en un espacio reducido y con pocas comodidades. En cambio, no tendría que aguantar olores corporales o de otras clases ni que me tocasen los cojones de tantísimas maneras.
Me jode muchísimo haber compartido cosas muy importantes para mí con gentuza, lugares clave que han sido manchados, y haber perdido oportunidades por pensar en los demás… ¡con una compensación de mierda! No es que yo espere nada, pero que encima te hagan putadas, y gordas, NO.
Estos meses me he dado cuenta de que no me gusta la gente. Después de semejante afirmación, no me creeríais si os digo que, por defecto, yo pienso en los demás, y procuro su bienestar. Pero es así. El problema es que ahí fuera no funciona de la misma manera. Además, me cuesta muchísimo encontrar a gente que esté a mi altura. Total, que a la mitad de los 40 me he dado cuenta de que no soporto al personal, que estoy harta de tanto gilipollas y de sus putas mediocridades. Que se acabó. Me sobra el 99% de la gente.
Ha pasado una semana. Este lunes por la mañana me caí en la nueva casa, en la que va a ser la casa familiar a partir de ahora: buen comienzo. La caída podía haber sido mucho peor, así que estoy agradecida. Lo voy llevando bien, aunque con molestias y muy lentamente. Espero no tener que acudir a fisioterapia porque este es un pueblo muy pequeño y tendría que ir en coche a no sé dónde. Veré cómo evoluciona la cosa. Más allá del pronóstico y el tratamiento, aquí ha habido cosas raras, llamémoslas energéticas: otra de la razones por las que no voy a compartir mi vida con nadie extraño a partir de ahora. Ya me enfrento yo a movidas a diario como para encima lidiar con cositas raras de gente del trópico. NO.
Esta caída ha trastocado bastante mi primera semana en esta casa, que además la he disfrutado a solas (hoy se me acaba el chollo). Soy una persona muy activa, y estar en este estado me coarta. Hay muchas cosas que hacer, y no he podido llegar a todo… teniendo además que gestionar—lo que lleva tiempo y esfuerzo—pérdidas de agua y goteras, para evitar otras caídas. Al menos ayer no llovió y estuve más libre en ese aspecto. A pesar de todo, he podido disfrutar de varios momentos, incluso de grabarme cantando copla, el mismo día de la caída, por la tarde-noche. (¡Qué coño tiene la niña! 💛)
¿Cómo será la nueva semana? ¿Qué tendré que contar el próximo domingo? De hecho, ¿llegaré al próximo domingo?
Hoy comparto un montón de cosas random que se me han ocurrido recientemente, y otras que quería comentar desde hace tiempo.
La entrada Senseien realidad acababa con esta frase de abajo, pero me faltó valentía para publicarlo entonces. Dicen que todo aquel capullo que te jode en mayor o menor medida, es un maestro, y yo, que soy una esponjita… [s̠] Pero a veces, hay que decir…
Hay lecciones innecesarias y maestros que no están a mi altura.
Os confieso que lo mío va por quinquenios: me cuelo de un tío cada 5-10 años aproximadamente. De este último no llega al añito y medio, y qué meses, y qué hombre… Así que no sé cómo ni cuándo acabará la cosa, al menos, en esta parte de charco —con eso quero decir, en mi caso. En el suyo… me sorprendería que se acordara de mi nombre, aunque tengo cierta sospecha de que sí, pero no quiero pensar que son mis ganas… Es complicado en este asunto separar mis instintos cada vez más desarrollados con el enchochamiento.
Es difícil dejar de querer a alguien que no conoces realmente.
Esa frase es de Cosas que nunca te dije, de Isabel Coixet [x]. Me encantó. Descubrí un perfil de Lili Taylor que no conocía. Y coño, qué bien le sentaron los años al McCarthy. Confieso que soy del #teamcrianza
Entradas recomendadas de la semana ~o algo así~
He creado en exclusiva este icono para Gotham, que escribí hace bastante. La magnífica entrada de CatBallou me la ha recordado… En la entrada de Sheila, el coño está de prestado por interés, pero quería recomendarla, y punto 😏
Mis entradas más populares de la semana ~o algo así~
Algo interesante con lo que me tope estando aún en Algeciras (esta semana no he estado para andar de researcher online)
Las voces puta y puto y sus equivalentes en otras lenguas han sido objeto de estudio en trabajos sobre tabú, en tanto que pertenecen al ámbito de la sexualidad y esta, como dijimos, es uno de los ejes semántico-cultural que genera mayor interdicción en todas las lenguas del mundo. Además del sexo, la muerte, la enfermedad, la divinidad y religión, las secreciones del cuerpo, la limpieza y la suciedad, el parentesco, los alimentos, el fenotipo y el comportamiento social asociado a habilidades cognitivas del ser humano son los diez espacios culturales y cognitivos que alimentan el tabú en la mayoría de las lenguas. [LINK]
Con comentarios así, da gusto estar en WordPress…
Querida Jime, pues si estás ahí, en ese punto, sabemos que duele, pero si es consuelo: solo la gente valiente, que se ama a si misma elige pasar el fuego rumbo a ser más su esencia y estar más conectada. Totalmente al revés del modo en que se vive hoy en día: disociado. Tomate tu tiempo para escribir si lo deseas, no me debes nada, aunque confieso que tus correos son bellísimos. Te mando un gran abrazo.
El aspecto del correo electrónico ofrecido por yahoo! ha cambiado radicalmente. Tengo una cuenta de yahoo desde hace más de 20 años, y su diseño no había cambiado sustancialmente: el mismo look cuasi-noventero que funcionaba, y al que no le echaba mucha cuenta porque era la cuenta «B» para esas cosas que no son importantes. Aunque molaba poder cambiar de vez en cuando el fondo (cada 4 meses, cuando sentía que algo había cambiado dentro de mí), y eso que solo se podía elegir entre menos de 10.
Hace unos meses estuve haciendo limpieza en la bandeja de entrada: pasé de 7000 correos a menos de 3000. Eso es mucho borrar (utilicé varios filtros) y mucho revisar. Sin querer se convirtió en un repaso a mi vida: a mis intentos y fracasos de trabajo, de salud, de gente, de cambios de vida… Ya no estaban los correos de alguien que conocí en Adopta un Tío. Aún recuerdo cómo las hacker-hadas me estaban advirtiendo que no siguiera adelante, pero entonces yo no seguía sus señales ni mis instintos como ahora. Uno con el que me escribí durante bastante tiempo, (luego llegó WhatsApp) y cuya historia —que ha durado 10 años, con largos intervalos— ha desaparecido finalmente hace tres meses, tras una decepción de campeonato, que me ha recordado que cuando uno está jodido, es mejor tirar de pastillas, de vino, o, la mejor opción, de uno mismo.
Ahora yahoo!mail es más limpio, más blanco, más elegante, más redondo; en otras palabras: más google, solo que sin colorines. Estoy contenta con el cambio, me gusta.
P.P.D: Si queréis saber más sobre la creación de yahoo, o al menos, una versión de la historia, echadle un ojo a la serie HALT AND CATCH FIRE. Yo la disfruté mucho… Aunque a mí me cuesta poco disfrutar de Lee Pace ;)
P.P.P.D.: Yo también siento que estoy cambiado de look…
He tardado en reaccionar. Soy consciente de ello. Cuando pasó debía ocuparme de otras cosas (esto no es más que un pasatiempo, ¿no?) Es más, seguí como si no hubiera pasado nada.
Eso de seguir como si no hubiera pasado nada y quedarse con cara de alelada puede convertirse en un fuerte hábito e instalarse en tu modo de ser. Se crea un halo invisible pero reconocible, palpable.
Hace algún tiempo me pasó algo parecido, aunque el foro era completamente diferente. Pero veo que da igual. Entonces no me respetaba lo suficiente, creía que no me merecía ciertas cosas, que tenía que pedir perdón por haber actuado con demasiado entusiasmo. La inseguridad no me dejó ver las cosas claras. Sólo acertaba a explicarlo de una manera: yo había hecho algo mal. A pesar de ser algo muy importante para mí en aquel momento, me quedé ahí, como una estúpida, sin preguntar «¿Qué cojones ha pasado?». Al menos en esta ocasión que relato hoy, llegué a manifestarme de alguna manera cuando ocurrió, aunque no sirvió de nada, como explico más adelante.
Recientemente he decidido dejar de ser una víctima de cualquier tipo. Mi tolerancia al abuso, aun en su más mínimo grado, se está agotando, aunque el término es excesivo para este episodio: «recochineo» o «falta de respeto» serían más adecuados.
¿Por qué alguien te propondría algo sin querer que suceda realmente?
Si a mí me dicen algo parecido a «Tenemos que hablar», yo entiendo que hay una disposición hacia la comunicación —y eso que esas tres palabras son bastante mal recibidas por lo que habitualmente suponen—. Pero supongamos que no hay nada delicado que discutir: deberíamos considerarlo como una invitación a compartir cierta información, en principio.
Tras considerarlo unos instantes, no vi descabellado iniciar esa comunicación, tomar la iniciativa, realizar algún tipo de acto lingüístico por el medio que fuera. Mandé un email, sólo una frase en el asunto, cuerpo vacío. No obtuve respuesta o reacción de ningún tipo. Vacío. Cuando expresé mi desconcierto —me repruebo haberlo hecho con cierta guasa y calificando el acto como simbólico, subestimándome así a mí misma— respondiendo a ese comentario de Tenemos que hablar, me devolvió aún más vacío.
[Lo que no sabéis, ni él tampoco, es que yo había escrito un email con bastante texto unos días antes, que no había sido entregado porque me equivoqué de dirección de correo electrónico: las hacker-hadas siempre intentan ayudarme. Decidí cancelar. Ese Tenemos que hablar hizo que volviera a replantearme la comunicación.]
Paralelamente se desarrolló otra conversación que acabó literalmente con «No leas [eso]. Haz algo útil con tu vida. Eso que ya estás haciendo». ¿No quieres paternalismo? Toma dos tazas. ¿Con eso que ya estaba haciendo se refería a hacer el gilipollas?
¿Acaso consideró que necesitaba una lección disfrazada de cierta pseudo-condescendencia o tan solo se trata de puro vacileo gratuito?
¿Es que todo es una pose? ¿Qué hay de verdad ahí fuera?
Encima, sospecho que algún comentario mío varias semanas antes fue eliminado. Aquellos días no tenía bandwidth para dedicarle a esas tonterías, aunque precisamente eran mi única vía de escape, y por eso la voz que me decía: «Jimena, deja de hacer el subnormal de una puta vez, hostias» no la escuché. Reconozco que soy muy lenta en determinados procesos. Me tomo mi tiempo, degusto cual buqué un desaire. ¡Que hace dos días le he dado un like a una entrada! Porque me gustó y porque escribe bien. Me falta algo o alguien que me grite: «¡Se están cachondeando de ti! ¡Estás haciendo el candao!» (Tomad variedad lingüística geográfica).
Quizá pensó que debía aprender que en el mundo hay círculos exclusivos y delimitados para ciertos tipos de personas especiales —donde quieren que te asomes y que les des eso imprescindible para que sigan vivos, pero… this is members only. Creo que eso ya lo sabía, y nunca podría ni he querido pertenecer a esos cogollitos. Prefiero quedarme en esta parte del mundo, más prosaica, más vulgar, menos cool, menos chic: en las antípodas de la société cultural de la capital. Desconozco si su modo de preceder se debe a la adscripción a tales grupos o es innato a su persona. Me da igual.
Hay muchas cosas que no sé, otras que sí, y otras que sé antes incluso de percatarme de que las sé, aunque las quiera obviar. Luego están las que no se aprenden, se saben por instinto. Posiblemente haya habido algo de eso.
Pienso que doy demasiadas oportunidades y no veo el bombardeo de señales, o no las quiero ver. En el fondo de todo esto está el respeto a mí misma, o más bien, la falta de él. Por tanto, el verdadero objetivo es actuar respetándome siempre. Puede que así, por la magia del espejo, deje de tener que enfrentarme a esas «faltas de respeto» ajenas.
Ya dijo Esquilo que se aprende sufriendo. Ahora que ya he asistido a unas cuantas clases de «Cómo reaccionar al vacileo 101» y «Respétate de una puta vez 101», estoy experimentando cambios, y esta entrada es una muestra.
Si te fijas en los detalles, puede que te eches unas risas leyendo esto.
Voy a cambiar ciertos hábitos. Supongo que estoy cansada de hacer siempre lo mismo, aunque sean cosas aparentemente «buenas», como darse un paseo todos los días. Estoy hasta los cojones de darme paseítos por esta ciudad. Ahora estoy a gusto en el sitio donde vivo — obviando el hecho de que no me puedo duchar sin montar un numerito como si estuviera en un camping, o similar, y sin follar en barcos (referencia la película Animales Heridos: prescindible, en mi opinión), por lo que puedo echar horas aquí sin que me pese (estoy muy entretenida) y sin tener la necesidad de salir a la calle a despejarme —entendiendo despejarse como «hartarse de llorar día sí y día no», entre otras paranoias que me suceden, como pensar que me ha visto cierta persona mientras yo, casualmente, y por un movimiento absolutamente involuntario de mis músculos faciales, concretamente el labio inferior, tengo esta puta cara.
Así que considero que quedarme en casa, o desde luego reducir mis salidas a una cuarta parte, me va a sentar bien. Sólo han pasado tres días, pero me apetece mucho establecer una nueva rutina que me distancie de la persona que he sido durante el último año y medio.
También voy a dejar de lado los casos, el Amazon Music, etc.: todas las canciones me las sé de memoria, ya no me sorprenden, y no tengo ganas de escuchar nada nuevo, porque es lo mismo de siempre: todas me llevan al mismo lugar; con todas acabo en el mismo estado mental.
He recuperado la ambición artística del film noir. Es buena señal, porque significa que estoy más tranquila. Ahora puedo volver a apreciar ese género que hace años fue importante para mí y me conectaba con… ¿con algo afín a mí? No sé si mi situación es mejor que entonces. Quizá tenía ilusión. Sin embargo, en aquella época ya empezaba a notar que las cosas no iban demasiado bien: por ejemplo, cuando decidí no ir a ver a Darren Hayes a Londres en Fin de Año y desperdiciar una entrada de ~100€ (¡del 2007!). Realmente nunca me he arrepentido del todo de no haber ido, porque al cabo de los años he descubierto que, a pesar de ser un gran artista, creo que es un poquito gili… (Entre otras cosas, ¿esa tontería de no tener su colección en Amazon Music a qué se debe?) En cualquier caso, años más tarde volví a Londres, esta vez para ver a Cillian Murphy en Misterman (y, como que intercambiamos unas palabras en los pasillos antes de la representación, pero es que me olvido de las cosas). Total, ya nunca hago nada especial por Navidad.
Ahora no tengo ilusión, y no me refiero a la Navidad. Como ya he mencionado antes, estoy más contenta conmigo misma, aunque no he conseguido absolutamente nada: solo seguir aquí. (Y no voy a entrar en cuestiones ontológicas).
Volver a dejarme el pelo largo (recogido) es otro ejemplo de cambio, aunque no se pueda considerar un hábito de comportamiento, pero sí una elección de cómo me presento físicamente, que difiere del aspecto que he tenido durante esta particular odisea. Echaba de menos tener la nuca descubierta. Supongo que eso me define mucho más.
Puede que el moño ya haya llegado porque esta entrada es muy de estar hasta el moño.
¡¡Gracias!! Creo que yo también tengo algo de ese efecto 😂 ¿Te cuento mi secreto? Vivir muy poco a poco, alguna buena crema facial (como no tengo vida social, el dinero de las cervezas me lo gasto en Lancôme), comer casi de nada, y… no sé si lo de follar poco influirá… Se supone que eso iría a la contra, pero a mí me sienta bien 😅
Ah, sí, y mi dosis de vino tinto diaria.
Voy a hacer spoiler de algo que quería comentar en mi blog (que al final acabará de esta manera con un copia y pega): Últimamente me ha venido una afirmación o pensamiento… Me gusta la persona en la que me estoy convirtiendo.
Creo que, según tu post, te está sucediendo lo mismo.
Así que…, sí, aguante, esperanza, y agarrarse a las cosas buenas.
Al bisbisear a un gato de la colonia del mirador, me ha seguido sin dudarlo. Cuando estaba cerca, y con un casco inalámbrico en la mano le he dicho, acercándome, que si quería escuchar un poco de barroco. Ha salido huyendo allegro, ma non troppo.
Hoy me han dicho que se me está atrofiando la vagina.
Por la noche me pongo Cold Case —hablando de casos sin resolver, y es imposible no querer localizar alguna de las numerosas canciones que aparecen en la serie… Concretamente, me gustó una que resultó ser Hands, de Jewel. No la conocía. Recientemente había hecho un dueto con Julio Iglesias Jr., una cover de Careless whisper. Me sonaba muchísimo. La busqué. Claro que me sonaba. Así que acabé la noche haciendo un remember de George Michael.
Ya es oficial. He dejado atrás la parte buena de los 40 y, desde luego, lo he hecho estando infrafollada.
Estaba perdida en una ensoñación, y volví a la realidad de repente. Me percaté de la multitud de vallas publicitarias a mi alrededor. La primera que captó mi atención decía ”WHAT ARE YOU WAITING FOR?». Durante un rato estuve pensando que, de tener que poner una, elegiría el formato cuadrado: son muchísimo más cool. Pasaron varios momentos hasta que me percaté de que mi historia mental ¡acababa precisamente con esa frase! WHAT ARE YOU WAITING FOR?
Me recibiste con 9 tanques. Uno de ellos se llamaba Bucéfalo —¿Alejandros a mí a estas alturas? No, querida. Ya no me afecta. Además, yo siempre he sido más de Hefestión, el amigo del tío popular de la clase.
Me recibiste con lluvia —y eso, para mí, más bien es un regalo—; me permitiste desembarcar con apenas dos gotas para luego quedarte a gusto.
Me fui asqueada, consumida, harta. Pero había algo… Y no sólo aquí, sino allí donde fui a parar, donde no podía seguir más tiempo. Así que decidí volver, aunque algo cambiada.
No me lo vas a poner fácil. Lo tengo claro. Estoy preparada. Ya sabes que a mí me va la marcha, y un desafío me pone. Llevémonos bien, por favor. Esto promete.
Dame esas tardes de cielo y mar, esos paseos al faro bajo el sol de sobremesa, esas orillas de las dos aguas, esas noches de Corrupción en Miami… ¡Oh! Algo importante: dame X, Y y Z. Y dame también días nublados…
Debe estar conectado para enviar un comentario.