Ir directamente al contenido

INTENSITA SPAIN

  • sobre el blog
  • archivo
  • I would like to learn to live finally.

    26/03/2026
    Aprendo a aprender

    No hay comentarios en I would like to learn to live finally.
    Cargando…
  • Recuerdos del mar

    21/03/2026
    Serenidad…

    Layout del blog de enero/2026 a marzo/2026

    No hay comentarios en Recuerdos del mar
    Cargando…
  • ¿Qué harías si te quisieras a ti mism@?

    21/03/2026

    Dedicaría más tiempo a tratarme
    como si me quisiese a mí misma.

    (Respuesta al dailypromt: ¿A qué te gustaría dedicarle más tiempo cada día?)

    No hay comentarios en ¿Qué harías si te quisieras a ti mism@?
    Cargando…
  • Dóna’m algun element amb què treballar

    18/03/2026

    Sonrisas de tierra, cuando me doy cuenta de que, de una manera muy a mi manera, formas parte de mi vida real, y aunque no estés a mi lado, la montaña me hace pensar en lo que eres, y en esos lejanos caminos que una vez exploramos. La tierra me recuerda inevitablemente a ti, y siempre lo hará.

    Sonrisas de agua, las que dibujan mis dedos cuando te siento dentro de mí.

    Sonrisas de fuego, las que arderían en mi cara si alguna vez me llegaras a escribir «Estoy llegando», «Me ha gustado estar contigo», «J’ai hâte de te voir».

    Sonrisas de aire frío, cuando entiendes que algo se ha acabado, por ejemplo: al ver un globo medio desinflado que ha acabado en la terraza.

    Sonrisas de aire caliente, las que cierran el círculo. Sentencian. Absuelven momentáneamente… y condenan, siempre condenan a la próxima vez.

    3 comentarios sobre Dóna’m algun element amb què treballar
    Cargando…
  • SIRAT / NORAT

    18/03/2026

    Parece que plantearme ver esta película es como deshojar una margarita con cada reseña que leo. Bueno, os voy a hacer spoiler: no la voy a ver. No me hace falta. Lo que no entiendo es cómo hay gente a la que sí le hace falta exponerse a emociones fuertes. ¿Acaso su vida no es suficientemente intensa? Supongo que no. Vamos, que alguien con quien convivo me diga que a ver si no me encuentra al día siguiente por el pasillo, no sea que me vaya a romper las piernas, lo considero ya bastante potente como para tener que ver qué les pasa a unos que se han perdido —o algo peor— en el desierto, con mucho ruido de fondo.

    ¿Y qué me decís del nombre del director, que parece el de una cadena de droguerías para neo-burguesitos…? Oh, qué cosa más mala, entrar en descalificaciones personales. Pues si tengo que analizar el mío, os diría que parece de una decoradora de interiores venida a menos, pero que desde hace unos años se saca un sobresueldo como madame de señoritas de compañía de lujo… Y alguien podría decirme: el crítico, critica, y el profesor, enseña porque no saben hacer lo que están criticando o enseñando. Y qué le voy a hacer. Llevo la I azul Klein de INFRAFOLLADA en el pecho.

    En verdad os digo que nunca perdáis la esperanza, porque, quién nos iba a decir que un día veríamos a Marky Mark haciendo de profe de literatura. Recordadlo en los momentos más oscuros.

    No hay comentarios en SIRAT / NORAT
    Cargando…
  • La comida

    18/03/2026

    Estoy nerviosa. Tengo muchísimas ganas de conocerles. Estoy acostumbrada a entrevistas de trabajo desastrosas, pero esto es otra cosa. Llevo días pensando en el modelito que me voy a poner. Tengo preparadas un par de opciones, por lo que pudiera pasar.

    Me he decidido por un vestido de lino blanco y azul, justo por encima de las rodillas, y escote caja. No hay mucho que esconder ni mucho que enseñar. Podré ser yo misma, que es lo que me importa.

    Recibo un audio. «Hola… Estoy a 5 minutos. Un besito… »

    Gracias a las hadas de L’Oreal, la raya me ha salido bien hoy. Bueno, la medio raya… Hace ya meses que cambié la forma de maquillarme los ojos. Respiro y me oigo el estómago. Hoy he preferido no desayunar, pero confío en que la charla lo disimule durante los primeros minutos.

    Recibo un mensaje, y sin percatarme del paso del tiempo y el espacio, estoy en el asiento del copiloto.

    —¿Qué? ¿Preparada?
    —Y ellos, ¿lo están? —suelto con un aire de suficiencia intentando disimular que estoy a años luz de estar preparada. ¿Cómo voy a estar preparada si aún me tiemblan las piernas si él me mira de perfil—.
    —Hace un día magnífico.
    —Sííí. Un día así es para pasarlo en una casa de campo.

    Y me dejo caer con todo mi pasado y mi presente en mi asiento. Me dejo llevar por él y por el paisaje, algo que se ha convertido en una de mis cosas favoritas. A veces no hablamos en el coche. No siempre nos hace falta.

    —Ponte a la Ceci.
    —Jajajaja. Como quieras.

    Y suena «L’Olimpiade». Tutta la vita un mar… Y yo me muerdo la lengua por no arrancarme a hacer el ridículo, aunque me pongo a hacer algún aspaviento.

    Llegamos enseguida. Siempre se me hacen cortos los trayectos con él. Pongo el pie derecho fuera del coche, como si fuera la primera vez que me bajara de uno, e inmediatamente me repliego. Casi sin darme cuenta, tengo la cabeza de un golden retriever restregándose por mi regazo y mis piernas.

    —¡¡Étienne!! ¡Ven aquí ahora mismo! No hace nada… Tranquila. Solo es muy efusivo…
    —Ya lo veo…
    —¡Llegáis temprano! —no lo dice como un reproche; de hecho parece sorprenderse agradablemente por ello, y eso me emociona. Ni siquiera me conocen pero ya tienen ganas de que esté allí—.
    —Había poco tráfico.

    Bisous. Bisous. Bisous.

    Allí están, parte de la familia de mi novio («¡Mi novio!»). La madre, a la que ya conocía, dos hermanas con sus maridos, y varios sobrinos, a cada cual más guapo, alguno de ellos acompañado por su novia. Once o doce personas… Me hago un lío cuando pasan de cuatro: no estoy acostumbrada a contar tantos parientes. Pero son encantadores. Me hacen sentir parte de algo, de un núcleo más grande que una familia monoparental.

    Cuando llega la hora de contar un poco sobre mí, me siento con fuerzas. He comido algo, ya no me ruge el estómago, estoy relajada y expectante. Cuando le miro, aunque solo de vez en cuando, porque he estado en varias conversaciones al mismo tiempo, me sonríe con los ojos. Parece decirme «Adelante. Todo está bien». Cuento en qué trabajo, qué he hecho hasta ahora, y describo brevemente la situación de mi familia, que no es que tenga que resumirla, precisamente: es breve, de por sí. Y entonces, recuerdo, comentando a qué se ha dedicado mi madre, que ella estudió francés en su día, antes de que yo apareciera inesperadamente, mi padre se largara y tuviera que prepararse las oposiciones y aprobarlas en un tiempo récord. Y me da por pensar qué no se perdería mi madre por haberme tenido. Una mujer moderna, con estudios, con inquietudes, que podría haber viajado, haberse dedicado a algo artístico incluso. Pero no ocurrió nada de eso. Toda una vida trabajando para darme lo mejor, luchando con toda clase de dificultades y dentro del aislamiento en el que siempre hemos vivido. Pero no llego a decir nada de eso, que pasa como una ráfaga por mi mente. Derramo una lágrima. Sonrío. Inspiro profundamente. Él, que está a mi lado, nota que algo no está bien, me acerca a su cuerpo con su brazo y me besa en la mejilla.

    —¡Por las madres! —dice una de las tías—.
    —¡Por las madres!
    —¡¡WOUF!!


    Esto lleva en el tintero desde agosto del 2024. Imaginarme esa comida me llevó efectivamente al llanto. Estaba muy sensible por aquella época (bueno, creo que ese es mi estado natural, y en relación con el asunto Julio especialmente). Es curioso porque la relación con mi madre ha sufrido golpes y cambios importantes durante los últimos años. Aún así, el amor está ahí. Ahora parece que ese proceso está llegando, por fin, a su conclusión, aunque debemos seguir trabajando día a día. Sin embargo, tengo muy claro que ha habido cosas excepcionales y que siempre, siempre, estaré agradecida.


    Este el primer texto que escribo en el blog «como tarea». Estaba nerviosa, pero sabía que tenía que hacerlo. Me he sentido como una escritora de verdad. Después de hacer las cosas de casa pertinentes, me he sentado frente al portátil, y he empezado. Además, parece que lo he hecho justo cuando acaba el año astrológico, acompañando al final de otros procesos.

    5 comentarios sobre La comida
    Cargando…
  • Corona + Lagrimón

    15/03/2026

    (x)

    No hay comentarios en Corona + Lagrimón
    Cargando…
  • Tu leño sobre mí

    15/03/2026

    Encima salió TWIN PEAKS a colación. Los leños * me hicieron mencionar al enano… Lo que significa que cada vez que pienso en la serie… Hace poco me atreví a verla de nuevo. Es curioso observar cómo se ven las mismas cosas años después… solo que ahora tiene un recuerdo asociado que antes no tenía.

    Joder.

    * El resumen es que desperdicié una buena oportunidad por pasarme de prudente—aunque hubiera sido una sugerencia de una sugerencia—. Lo dicho, «retrasada».

    3 comentarios sobre Tu leño sobre mí
    Cargando…
  • Tu nombre sobre mí

    14/03/2026

    No sé cuándo voy a apagar el móvil sin procrastinar. Siempre pienso que por un guiño mágico, desde una dimensión en la que seguramente habite mi ángel de la guarda, al que estoy muy agradecida, puede que te dé por ponerme un WhatsApp a esas horas en las que solíamos escribirnos. Ufff, esa perífrasis la he usado muy libremente. Qué curioso que diferentes personas usamos las mismas palabras para explicar la misma situación de forma diferente, los mismos fonemas… Es lo mismo, pero no es lo mismo.

    Como soy social-life free y professional-life free, me puedo permitir apagar el móvil pronto, pero esa posibilidad inventada diaria me deja lingering… from what could be, and never is. A veces se me olvida que no lo he apagado y se queda toda la noche encendido.

    Muchas de las cosas que hago a diario, ya sean grandes —más bien medianas—o pequeñas, las pongo bajo el cristal de lo que tú considerarías bueno. ¿Le gustaría? ¿Estaría orgulloso de mí? ¿Este hecho hubiera hecho que las cosas hubieran sido diferentes? ¿Y si hubiera esperado a haber hecho esto o aquello antes de acercarme a él? Es como estar bajo la atenta mirada de unos ojos que en realidad ni siquiera quieren mirarme. Critico cada fracaso bajo el yugo invisible de lo que pudieras pensar, si pensaras en mí.

    Porque ya ha pasado mucho tiempo, mucho… Ahora ni siquiera un día nublado podría hacer que mi recuerdo te acosase. En caso de que muy de vez en cuando lo haga, espero que no se te quede una mueca de disgusto, sino incluso de algo casi parecido al cariño. ¿Pero de qué coño estoy hablando? WHAT!? Cuando me permito tener ese tipo de pensamientos, ¿estoy siendo generosa conmigo misma, me estoy dando algo de consuelo… o me estoy hundiendo más en la miseria? Me decanto por lo primero. Las guerras se ganas batalla a batalla, o sea: día a día.


    Hice todo lo posible. Por meter la pata y por solucionarlo y por volver a estropearlo. Eché el resto. Fui lo más ingeniosa que pude. Hasta llegué a pedirte una revisión de examen —literalmente—. Tardé horas en escuchar la respuesta a esa petición. Y me la concediste, al menos en principio. Quizá no quise leer entre líneas aquel audio que me catapultó a donde nunca había llegado en mi vida (sin contar YesAsia, Ayumi, y toda aquella Story) para luego hacer el recorrido en sentido contrario. Estuve mucho tiempo en la puerta del despacho esperándote. Y ya no reclamé una décima más. Desistí. Lo dejé pasar.

    Yo: «Atención: si vienes, hay obras» (Prosaico, pero real).
    Tú: «Gracias por la información 😉»

    😉 , el emoji para nadar y guardar a ropa.


    Por una casualidad de la vida tienes dos nombres. Después de días, semanas, lo que dio para horas y horas contando lo sucedido [suceso principal: la cita en la que más he metido la pata en mi vida; sucesos posteriores: encontrarte de casualidad un mes después en la calle después de haber estado llorando lo más grande porque estaba convencida de que mi vida había sido una mierda debido a la errónea decisión de no seguir adelante con la operación de pecho hace 20 años – ESAS COSAS PASAN, que vas al gimnasio echa una mierda después de un bajón tremendo y ZASCA, te encuentras al que crees que habría sido el hombre de tu vida, Y ENCIMA ESTABAS GUAPÍSIMO, seguro que habías follado); pedirte quedar otra vez y sí, pero no, etc…], después de muchas lágrimas y risas (porque a veces, recordando el suceso, era imposible no reírse preguntándome cómo cojones pude llegar a decir ciertas cosas el día que quedamos), debido a su memoria selectiva, mi señora madre había olvidado tu nombre (tampoco es que le reproche este olvido). Intentando recordar propuso el nombre de Julio. «No, no se llama Julio, pero gracias, ¡GRACIAS!». Porque al retirar tu nombre real de nuestras conversaciones, tu imagen se diluía ya no solo por el paso del tiempo, y tu poder sobre mí empezaría a perder algo de fuerza.

    Pero Julio tardó en aparecer. Al principio, y como el universo tiene mucha retranca, estuve semanas expuesta a tu verdadero nombre, al que reaccionaba como un resorte. Afortunadamente, ha dejado de asaltarme, pero tal y como explico aquí, estás sobre mí (como una sombra o los ojos del oculista de Gatsby). Se acaba de cumplir un añito y medio de aquel día, y aún puedo experimentarlo, avergonzarme, emocionarme y arrepentirme como si hubiera sucedido ayer.

    Hace un par de meses, hablando con la señora, me justificaba, explicando que todavía te tenía muy presente y te ponía de excusa: «Es que con lo de Julio…». Su respuesta hizo que estalláramos en carcajadas: «Sí, con lo de Julio, y Agosto, y Septiembre…» Porque sí, esto está durando más de lo que pensaba, y ha tenido más impacto de lo que hubiera imaginado. Recuerdo perfectamente que por unas horas o un par de días te había dado por perdido sin ningún aspaviento. No ha cuajado. Vale. Pasando. ¿Por qué volviste a aparecer para ponerlo todo patas arriba?

    Intuía que algo fuerte estaba ocurriendo. Días antes de vernos acabé llorando en casa pensando en el desenlace de una historia imaginaria, de esas que no son realmente historias, sino «el devenir de mi vida» (!) que se sucedía en mi pensamiento con una naturalidad apabullante. Es lo que tiene Francia: todo está permitido, es más natural y queda mejor. Más que la historia, lo que recuerdo es la intensa emoción que me provocó el llanto, eso que mi personaje había acabado sintiendo en aquella comida imaginaria. Cuando me he planteado reproducirla, no logro acceder a aquella emoción, como si se interpusiese una hoja de papel carbón gastado entre aquel momento tan vívido y el presente.


    Y no, no se me pasa. Da igual donde vaya. Eso de que cambiar de aires es bueno para superar u olvidar es una falacia. Como dice Proust en Por el camino de Swann, «en los lugares nuevos en que las sensaciones no están amortiguadas por la costumbre reanimamos, fortalecemos un dolor».

    No soy digna de ser tu novia (ni nada de nada, al parecer) pero un audio tuyo bastará para sanarme.

    ¿Soy una bandera roja andante? No creo.

    Tengo muchísimas cosas buenas, y además, ahora que no me lee nadie, creo que el sexo se ha perdido algo grande conmigo. Sé que con un poquitín de práctica, hacer el amor conmigo hubiera llegado a ser una puñetera obra de arte. (Virgo ascendente Sagitario, no digo más…).

    P.D.: Lo nuestro no ha llegado ni a un polvo vacío. La posibilidad de que aún pudiera ocurrir es otro lingering…

    P.P.D.: Mientras tanto, en los comentarios… Jimena haciendo coaching… Joder… ¿Cuándo me aplicaré el cuento?

    P.P.P.D.: Hubo algo energético oscuro en todo aquello. Se me olvida que esa casa no estaba limpia. Estoy convencida. Sé algo de casas. Quiero decir que seguramente no toda la culpa fue mía. Y tampoco conviene por ahí que yo esté bien: «Demasiado brillo».

    Nota: los nombres de los días de la semana y los meses del año comienzan por minúscula. He optado por la mayúscula porque en la historia hacen las veces de nombres propios.


    SPOILER: No os perdáis una próxima entrada que es la cara B «Me río por no llorar» de esta que habéis leído.

    (Sííí, soy una maldita teaser… Y me encanta…)

    6 comentarios sobre Tu nombre sobre mí
    Cargando…
  • What’s real?

    13/03/2026
    Can we rely on the the signs we leave while we're dreaming?

    Can we rely on the signs we leave while we’re dreaming?


    ¿Nos fiamos o qué?


    How can you embrace reality in a place that seems unreal?


    Porque este sitio lo es: irreal.


    A veces solo quiero soñar,
    y dejar que el mar me lleve un lugar mejor,
    siguiendo las pistas de mis sueños,
    como la espuma de mar.
    Si es real o no, que lo decidan las olas.

    2 comentarios sobre What’s real?
    Cargando…
←Página anterior
1 2 3 4 5 6 … 12
Siguiente página→

Cargando comentarios...

Debe estar conectado para enviar un comentario.

    • Suscribirse Suscrito
      • INTENSITA SPAIN
      • ¿Ya tienes una cuenta de WordPress.com? Inicia sesión.
      • INTENSITA SPAIN
      • Suscribirse Suscrito
      • Regístrate
      • Iniciar sesión
      • Denunciar este contenido
      • Ver el sitio en el Lector
      • Gestionar las suscripciones
      • Contraer esta barra
    %d