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INTENSITA SPAIN

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  • El meu estiu de moltes cares…

    01/05/2026

    Són certes les paraules que vam dir-nos,
    certa la primavera del teu cos
    i cert l’espill d’amor dels teus ulls negres.

    Suau plovia sobre el bosc tendríssim
    de pins i diminutes margarides.
    Sols el silenci, sols nosaltres sols.

    D’aquí a molts anys potser recordaràs
    que algú, algun dia, et va estimar moltíssim.
    I et pujarà a la gola una dolçor
    com una immensa mel, com una música.
    La mateixa dolçor que ara jo sento
    recordant-te en la meva soledat.

    Res no val tant com un instant d’amor.

    Maig d’amor, Gerard Vergés. Copiado de A contraluz.

    Son ciertas las palabras que nos dijimos,
    cierta la primavera de tu cuerpo,
    y cierto el espejo de amor de tus ojos negros.

    Suave llovía sobre el bosque tiernísimo
    de pinos y diminutas margaritas.
    Sólo el silencio, sólo nosotros solos.

    De aquí a unos años, quizás recordarás
    que alguien, algún día, te amó muchísimo.
    Y te subirá a la garganta una dulzura,
    como una inmensa miel, como una música.
    La misma dulzura que ahora yo siento

    recordándote en mi soledad.

    Nada vale tanto como un instante de amor.


    CONTEXTO
    He vuelto a ver la serie catalana Noche y día, y me alegra haberla disfrutado mucho más que la primera vez. Me ha pillado de otra manera. Intuyo una evolución; las dos veces han sido A.J. Sin embargo, me he puesto a llorar en varias ocasiones. Me siento bastante sensible estos días, como si imitara al cielo, salpicado de nubes más o menos grises, que llueve a ratos.

    Nit i dia es una serie negra por el argumento, y bastante intensa en cuando a los temas. La muerte es el hilo conductor natural de los capítulos, que sirve de excusa para tratar la idea central de la serie: las luces y las sombras que nos habitan, nuestra noche y nuestro día.

    Cada capítulo me ha impedido escapar de pensamientos que alguien llamaría sombríos. Soy consciente de que cada vez me acerco más a la muerte—como todos, a no ser que haya alguno por ahí que lo tenga montado de otra manera. La siento como parte de mí. Supongo que todo aquel que dedique un momento a pensar en estas cosas también puede llegar a sentirla dentro de sí.

    No me regodeo en esos sentimientos que me acompañan —había escrito atormentan, y aunque hubiera continuado así el símil del cielo que llueve no sería tan preciso, no lo siento así. Como dice la canción de Fangoria «La sombra», sería más bien «una tortura que en el fondo me ayuda»—. Tampoco los rehúyo.

    El poema que abre esta entrada lo podemos disfrutar recitado por el actor Josep Maria Pou, cuyo personaje encarna de forma brutal la naturaleza poliédrica del ser humano. El poema me revolvió por dentro, porque me hizo darme cuenta, o más bien, recordar una vez más, que yo ya dejé atrás mi primavera hace mucho y que, de hecho, ya estoy acabando mi verano, el cual ha sido, al igual que mi primavera, un desierto de soledad.

    Aquellos días después de tirarme-a-la-piscina y con la experiencia tremenda del estado de WhatsApp, abrirme un blog no estaba en mi radar. Sin embargo, algo empezaba a querer salir, y tuve la necesidad de garabatear acerca del sabor metálico que nace en la boca del estómago y sube por la garganta. Ese que aparece cuando enciendes el móvil lo que estás esperando no llega, ni al día siguiente, ni al siguiente. Ese amargor oxidado acompañó la angustia de ver un globo desinflado en la terraza. No era un simple globo, era intuición arañándome las entrañas. Resulta que cuando te estás rompiendo por dentro, el hierro de tu sangre entra en contacto con el aire, tu saliva y tu piel generando cetonas y aldehídos, provocando esa sensación gustativa.

    No creo que vaya a sentir miel subiéndome por la garganta, y no sé si he conocido un instante de amor. Si dudo, la respuesta probablemente sea no.

    Y para terminar con las sensiblerías, dejaré una canción de un artista catalán que aparece en la serie: També soc jo, de Joan Dausà. La letra está en sintonía con la temática de la serie, es decir, la aceptación del caleidoscopio de nuestras facetas: las que dejamos ver siempre y las que solo mostramos a veces —ya sea con sencillez u orgullo—, las que intentamos ocultar, incluso a nosotros mismos… A pesar de no entender la letra, me cautivó, y busqué otras. Acaba de publicar un álbum nuevo. Com diria un altre: «Lo que le faltaba», porque escuchar este tipo de canciones me trae más lágrimas, aun sin saber el significado. Ahora ya he buscado alguno de ellos, y me siguen haciendo llorar: lloro como lo hacía cuando no sabía qué decían, y además por lo que ya sé que dicen.


    Al menos, no salí corriendo.
    Al menos, tuve el coraje de mirarlo cara a cara.


    [Estas dos últimas frases eran lo último que había escrito. Eran la respuesta a una pregunta invisible: cómo me sentía por no haber tenido un instante de amor, lo que peleé por tenerlo, la desnudez con la que me asomé al abismo del vacío, aunque acabara llena de sabañones. He dejado la entrada en borrador. He seguido viendo la serie, y en el capítulo 12 de la segunda temporada, uno de los personajes dice literalmente «No puedo huir de ello, tengo que mirarlo cara a cara». En fin…]

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  • Feliz día de ¿qué?

    01/05/2026

    De estar trabajando por 4,7 putos euros la hora limpiando baños de bares-restaurantes de carretera, incluyendo restos orgánicos sanguinolentos de las paredes. 4, 7€/hora por eso, y por otras cosas.
    De no saber qué día vas a librar (1 por cada 7, no flipemos) ni a qué hora entras al día siguiente.
    De que te contagien una puta faringitis porque la gente va enferma a trabajar y, claro, solo te das cuenta cuando aparecen sin voz y con una conjuntivitis de espanto (y eso estando de cara al público), y acabas desarrollándola tú mismo una semana después cuando ya has dejado el puñetero trabajo, y tienes que estar con antibióticos, mucolítico, ibuprofeno, y los ganglios linfáticos en pie de guerra. Han pasado tres semanas y aún no estoy bien del todo.
    De tener que estar persiguiendo a los de la ETT dos semanas después de dejar el trabajo para que te proporcionen los documentos que como trabajador tienes derecho a firmar y poseer.

    Y la guinda del pastel: hasta la semana que viene (es decir, del 5 al 10 de mayo) no cobraré los días que trabajé en abril.

    ¿Trabajo? ASÍ, NO.

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  • Seres de mar y montaña.

    24/04/2026

    No se aprecia lo bonito que es este azul (aún no he encontrado ninguna razón de peso para cambiar de móvil).

    En cualquier caso, esta plantita me recordó que esto, hace muuuuuuucho tiempo, era el fondo del mar.

    Durante unos días me ha perseguido la imagen de lugares donde apenas llega la luz del sol: recovecos marinos, verdosos y húmedos.

    Ya no.

    Dicen que todo llega, y que todo pasa.

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  • #4

    20/04/2026

    9.30 a.m

    Ring Ring

    —¿Eres Jimena B.? —dice un voz hasta arriba de lo que sea y con pinta de no haber dormido nada. Mmm, ¿qué hice anoche? ¿A dónde fui sonámbula otra vez? ¿En qué lío me he metido?

    —Sí, soy yo.

    —Tengo un paquete. ¿Esto dónde queda? Es que no encuentro la casa.

    Le explico. Le digo que tiene que llegar hasta los cipreses, para dudar inmediatamente si sabrá distinguir entre un campo o un cementerio.

    Llega en menos de un minuto y me obsequia con una visión de su culo tapado por unos calzoncillos que han visto días mejores.

    DNI. Gracias. Buenos días. Adiós.

    El bikini era lo que esperaba.

    Esta noche, por si acaso, pongo el candado y escondo la llave. Me gusta bañarme a la luz de la luna, pero prefiero acordarme de cómo, cuándo y con quién.

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  • Almas de mar y montaña

    19/04/2026

    La calma que proporciona la montaña es única. Estás en medio de un estado de las cosas que no requiere nada más. Formas parte de él momentáneamente, te acoge, te deja ser.

    Con el mar, me siento una invitada: siempre es el mar y yo. Es un disfrute momentáneo, prestado. Te dejo entrar, pero los dos sabemos que no es tu sitio.

    Siguiendo el ritmo del avance de las olas, el consiguiente reflujo, el desvanecimiento espumoso… uno puede llegar a sentir un estado de calma. «No puedo parar esto que estoy viendo, así que voy a dejarme ir». Y sin embargo, bajo la superficie, se desarrolla una urgencia, una necesidad de llevar a cabo algún tipo de proceso: de limpieza, de sanación, de fortaleza. «Esto que estoy sintiendo, esto que algún día superaré, esta persona a la que tengo que olvidar…». Porque todo lo que viene, se va, y el mar es una manifestación cristalina de ello.

    En la montaña, también las cosas vienen y se van, pero a un ritmo lento —a veces marcado por una mano humana—, al que te puedes acostumbrar, al que puedes acompañar y que, en principio, no te exige nada.

    No es que esté hecha para sobrevivir en medio de la montaña, pero creo que podría hacerlo mucho mejor que en medio del mar: un medio ajeno, al que siempre he tenido respeto y nunca he querido dominar en forma alguna.


    «Agua salada, alma limpia», rezaba una camiseta que vi en Algeciras. Como si no hubiera surfistas capullos por ahí.

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  • At the end of the day.

    15/04/2026

    Cancelada la búsqueda, hasta el día siguiente. O tal vez no. Sin conclusiones. Nadie ante quien dar explicaciones.

    Hay noches en las que el reflejo en el espejo me encuentra. Procuro no rehuirlo ni seguirlo. «Hoy me regalo una noche tranquila».

    Lo que queda es el sonido de una horquilla tras otra sobre el cristal.

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  • Me. Who else?

    14/04/2026

    Si pudieras ser un personaje de un libro o una película, ¿quién serías? ¿Por qué?

    Yo ya estoy hecha todo un personaje, jajajaja.

    (Por una vez, me resulta atractiva una sugerencia de escritura de WordPress).


    Ayer vi Frankenstein, de Guillermo del Toro. La disfruté mucho.

    Me pregunto si a esa pregunta alguien respondería «La Criatura de Frankenstein». A veces me siento un poco así: sin rumbo, ni razón de ser, ni compañero… Me gustó la respuesta que le da Victor al final en la versión de Del Toro: Ya que estás vivo, ¿por qué no vivir? Vive. Sabemos que tener a alguien es fundamental para la vida (mensaje de Shelley) pero, ¿qué ocurre si estamos solos? ¿Suicido colectivo en solitario?

    Parece que ese personaje/criatura estaba esperando a que la interpretara el actor con nombre de erección. No es que Jacob Elordi sea un invitado a mis sueños húmedos, pero se deja ver. Y con ese regalo de personaje, cómo no despertar sentimientos.


    Entre unas cosas y otras, he olvidado mencionar que ya he empezado la segunda parte de El tiempo perdido, que se titula A la sombra de las muchachas en flor. Me parece una imagen preciosa, de un gusto exquisito, que dice mucho con muy poco. Este segundo volumen empieza con todo un personaje: M. de Norpois, uno al que me hubiera gustado conocer —aunque probablemente hubiera acabando vacilándole—.

    El comienzo de este segundo volumen no me ha decepcionado: estoy encantada. Da la sensación de que ya formo parte de ese universo.

    Merci beaucoup!


    Hamlet, otro personaje… La gente, cuando sueltan con guasa eso de «Ser o no ser, esa es la cuestión», ¿tienen idea de del mensaje tan potente que transmite Shakespeare con ese monólogo? Y es que más bien es un «¿Irse o quedarse?»

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  • NULL

    12/04/2026

    ¿Cómo puede el vacío pesar tanto?

    ¿Cómo puede ser tan absolutamente asfixiante algo que no ocupa espacio?


    Escribí esto un mal día, uno de esos que no querrías haber tenido. Volverán.


    He tenido que redefinir tanto una situación… que la persona que era cuando empecé a enfrentarme a ella ha cambiado, y casi no me puedo creer que haya sucedido todo esto y de que esté sobreviviendo.

    No se trata de lo que es justo, se trata de lo que hay. Y sin darme cuenta me he ido haciendo más fuerte, aunque me apena tener que haberme endurecido a fuerza de hostias, de desplantes, de decepciones. Día a día, tengo que ir ajustando, añadiendo nuevos recuerdos para no sufrir más de lo necesario.

    Al principio lo pasaba fatal por tener que dejar de ser yo misma para poder sobrellevarlo. Hoy me doy cuenta de que ese duelo ha acabado. Solo en ciertas ocasiones, en un lugar seguro, en un momento adecuado, sé que puedo soltar el escudo y la careta. Quizá eso sea la felicidad.


    La sombra de lo que no soy, de lo que no hay, es capaz de oscurecer lo que sí soy, lo que sí existe: todas esas batallas ganadas que no se cuentan en los periódicos, porque no interesan a nadie, y a veces ni a mí misma.

    Y, sin embargo, no me cambio por nadie. He tenido mucha suerte de poder vivirme, aunque esté siendo un infierno casi todo el tiempo.

    Me gustaría toparme con algunas razones, con nuevos comienzos, con inesperadas respuestas. Pero de momento, esto es lo que hay.

    El vacío y yo.

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  • Constelación de una estrella.

    11/04/2026

    Elige bien a tus maestros.

    Pero, ¿y qué pasa con los alumnos que no has elegido?

    Estoy harta del coaching. Harta de sujetar espejos. Harta de encontrarme con gente que no tiene ni puta idea de quién soy, pero que aun así, se permite pedirme explicaciones. Luego está la versión de los que tratan de explicarme cómo soy en un vano intento de echarme flores, algo que me ha sucedido más recientemente, que llevo igual de mal, o peor.

    Cuando alguien te lleva a plantarte escribir un texto que se titula «¿Estamos bien?»… Sound the alarm. Porque esto demuestra un nivel de expertise al que yo, desde luego, no estoy acostumbrada. Afortunadamente, la perturbación en la fuerza la noto bastante pronto, y obro en consecuencia: normalmente, cortando por lo sano. Y es que, desafortunadamente, me he encontrado con muy pocas relaciones y/o personas que merezcan la pena una lucha, una conversación. En cualquier caso, esta entrada es una reacción, una manifestación, una ofrenda —en definitiva—. Al César, lo que es del César.

    Tras superar ese bache/paja mental/¿he hecho algo mal?, en el peor momento posible, una auditoria. «Tú dijiste esto, y no estás obrando según lo dicho».

    Pensé que podría dejarlo pasar. Y volví a quedarme callada, jijí jajá. De hecho, le di más material. Fui yo la que acabó siendo comprensiva. Atención al M.O. ⚠️⚠️⚠️ Y aquí no ha pasado nada…

    Pero sí había pasado. Me cabreé y me disgusté. Sabía que no podía gestionarlo entonces. Pero hay mucho tiempo. Y este tiempo, en concreto, es uno que me he de regalar.

    ¿Por qué las cosas tienen que joderse siempre? Porque hubo buenos momentos, incluso no dudo de la ausencia de mala intención. Pero llegó el momento de recuperarme. Y, repito, no es mi cometido decirle a la gente cómo tiene que comportarse. Como dice la canción, «ya no puedo más».

    Estoy intentando ser una persona que se quiere, que sabe darse lo que le conviene y que dice «NO» cuando es necesario. Así que en vez de seguir perdiendo más energía, en vez de seguir orbitando alrededor de alguien que consigue que todo gire alrededor de su persona, me bajo del escenario.

    Porque durante un tiempo mi pseudónimo era «actrizdereparto», pero ya no. Ahora soy la protagonista. Sin público. Quién sabe, quizá algún día alguien comparta diálogos conmigo… de igual a igual. O no.

    De momento, me quedo con los monólogos, orbitando en una constelación en la que la única estrella —la protagonista— soy YO.

    Tengo derecho a cambiar de opinión,
    a sentir mil emociones diferentes y dispares.
    Tengo derecho a decir una cosa y luego otra, y después otra.
    A decir que no, y a decir que sí.

    Porque ha sido mucho tiempo pensando en el otro, en el otro lado de la balanza. Ahora ha llegado el momento de pensar en lo que yo quiero. Y los demás, que se apañen.

    2 comentarios sobre Constelación de una estrella.
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  • [Recovery] ¿Qué me mueve?

    26/03/2026

    27 de julio de 2025 (primer post – borrado hace unos días)
    7 de septiembre de 2025 (revisión de la historia, borrada y recuperada: no quiero ser la persona que piensa así / No caí entonces: ayer la peli FRACTURE me recordó esta edición, y me he decidido a re-publicarlo definitivamente, tras la lectura del último post de Sheila)

    Por cierto, al final siempre acabamos llegando a un lugar que ni nos habíamos planteado —puede que hasta mejor—, por nuestros propios medios, y sin esas personas que hemos idealizado acompañándonos.

    No hay comentarios en [Recovery] ¿Qué me mueve?
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